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domingo, 1 de mayo de 2011

Película: Diálogo de Carmelitas

PELICULA: Diálogo de Carmelitas





Imperdible película que nos muestra el martirio de las dieciséis monjas carmelitas (incluyendo una novicia) del monasterio de Compiegne en el año 1794, por las fuerzas del terror instauradas tras la Revolución Francesa y su Tribunal Revolucionario. Le Dialogue des Carmélites.



Las monjas fueron ejecutadas en 1794 por negarse a renunciar a sus votos monásticos.
Fueron llevadas de Compiègne a París, donde fueron juzgadas bajo la acusación de "maquinar contra la República". Murieron en la guillotina el 17 de julio de 1794 en la plaza du Trône-Renversé, actualemente plaza de la Nación en París. Fueron enterradas en fosas comunes en el cementerio de Picpus.
El papa San Pío X las beatificó el 17 de mayo de 1906.

Las martirizadas

  • Madeleine-Claudine Ledoine (madre Teresa de San Agustín), priora, n. en París, el 22 de septiembre de 1752, profesó el 16 o 17 de mayo de 1775.
  • Marie-Anne (o Antoinette) Brideau (madre San Luis), subpriora, n. en Belfort, el 7 de diciembre de 1752, profesó el 3 de septiembre de 1771.
  • Marie-Anne Piedcourt (hermana de Jesús Crucificado), miembro del coro, n. 1715, profesó en 1737.
  • Anne-Marie-Madeleine Thouret (hermana Charlotte de la Resurrección), sacristán, n. en Mouy, 16 de septiembre de 1715, profesó el 19 de agosto de 1740, dos veces subpriora en 1764 y 1778.
  • Marie-Antoniette o Anne Hanisset (hermana Teresa del Santo Corazón de María), n. en Rheims en 1740 o 1742, profesó en 1764.
  • Marie-Françoise Gabrielle de Croissy (madre Henriette de Jesús), n. en París, el 18 de junio de 1745, profesó el 22 de febrero de 1764, priora desde 1779 a 1785.
  • Marie-Gabrielle Trézel (hermana Teresa de San Ignacio), miembro del coro, n. en Compiègne, el 4 de abril de 1743, profesó el 12 de dicembre de 1771.
  • Rose-Chrétien de la Neuville, viuda, miembro del coro (hermana Julia Luisa de Jesús), n. en Loreau (o Évreux), en 1741, profesó probablemente en 1777.
  • Anne Petras (hermana María Henrieta de la Providencia), miembro del coro, n. en Cajarc (Lot), el 17 de junio de 1760. Profesó el 22 de octubre de 1786.
  • Con respecto a la hermana Eufrasia de la Inmaculada Concepción los reportes varían. La srta. Willson dice que su nombre era Marie Claude Cyprienne Brard, y que nació el 12 de mayo de 1736. Pierre, que su nombre era Catherine Charlotte Brard, y que nació el 7 de septiembre de 1736. Nació en Bourth, y profesó en 1757.
  • Marie-Geneviève Meunier (hermana Constanza), novicia, n. 28 de mayo de 1765 o 1766, en Saint-Denis, recibió el hábito el 16 de diciembre de 1788. Subió al patíbulo cantando “Laudate Dominum”.
Además de las personas mencionadas arriba, tres hermanas laicas y dos torneras sufrieron el martirio.
  • Angélique Roussel (hermana María del Espíritu Santo), hermana laica, n. en Fresnes, el 4 de agosto de 1742, profesó el 14 de mayo de 1769.
  • Marie Dufour (hermana Santa Marta), hermana laica, n. en Beaune, 1 o 2 de octubre de 1742, entró a la comunidad en 1772.
  • Julie o Juliette Vérolot (hermana San Francisco Javier), hermana laica, n. en Laignes o Lignières, 11 de enero de 1764. Profesó el 12 de enero de 1789.
El cardenal Richard, arzobispo de París, inició el proceso de su beatificación el 23 de febrero de 1896. El 16 de diciembre de 1902 el papa León XIII declaraba venerables a las dieciséis carmelitas. Se sucedieron los milagros, como una garantía de su santidad, y el 27 de mayo de 1905 San Pío X declaraba beatas a aquellas “que, después de su expulsión, continuaron viviendo como religiosas y honrando devotamente al Sagrado Corazón”.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Extra Ecclesia Nulla Salus

 Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento
Esta es la fe del bienaventurado San Pedro, y de los Apóstoles; esta es la fe de los Padres; esta es la fe de los Católicos.


SESIÓN VII
Celebrada en el día 3 de marzo de 1517.
DECRETO SOBRE LOS SACRAMENTOS

CÁNONES DE LOS SACRAMENTOS EN COMÚN

CAN. IV. Si alguno dijere, que los Sacramentos de la Nueva Ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; y que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos, alcanzan de Dios por sola la fe, la gracia de la justificación; bien que no todos sean necesarios a cada particular; sea excomulgado.


lunes, 31 de mayo de 2010

¿Iglesia pecadora? Una leyenda que desmentir por completo

¿Iglesia pecadora? Una leyenda que desmentir por completo

La fórmula está cada vez más de moda, pero es ajena a la tradición cristiana. San Ambrosio llamó a la Iglesia "meretriz" precisamente para exaltar su santidad. Más fuerte que los pecados de sus hijos

por Sandro Magister










ROMA, 26 de abril de 2010 – Al referirse al encuentro entre Benedicto XVI con los cardenales en el quinto aniversario de su elección, "L'Osservatore Romano" ha escrito que "el pontífice ha hecho referencia a los pecados de la Iglesia, recordando que ella, herida y pecadora, experimenta más el consuelo de Dios".

Pero es dudoso que Benedicto XVI se haya expresado de esa manera. La fórmula "Iglesia pecadora" nunca ha sido suya. Y siempre la ha considerado equivocada.

Por citar sólo un ejemplo entre tantos, en la homilía de la Epifanía del 2008 definió la Iglesia de un modo totalmente distinto: "santa y compuesta por pecadores".

Y si examinamos bien encontramos que siempre la ha definido de ese modo. Al termino de los ejercicios de Cuaresma del 2007, Benedicto XVI agradeció al predicador – que ese año fue el cardenal Giacomo Biffi –  "por habernos ayudado a amar más a la Iglesia, la 'immaculata ex maculatis', como usted nos ha enseñado con san Ambrosio".

Efectivamente, la expresión "immaculata ex maculatis" está en un pasaje del comentario de san Ambrosio al Evangelio de Lucas. La expresión significa que la Iglesia es santa y sin mancha, aún cuando acoge en ella a hombres manchados de pecado.

El cardenal Biffi, estudioso de san Ambrosio – el gran obispo de Milán del siglo IV que fue también el que bautizó a san Agustín – , publicó en 1996 un ensayo dedicado precisamente a este tema, que contenía en el título una expresión más osada aún, aplicada a la Iglesia: "Casta meretrix", meretriz casta.

Esta última fórmula es desde hace décadas un lugar común del catolicismo progresista. Para decir que la Iglesia es santa "pero también pecadora" y debe siempre pedir perdón por los "propios" pecados.

Para darle valor a la fórmula, se suele atribuir a los Padres de la Iglesia en bloque. Por ejemplo, Hans Küng en su ensayo "La Iglesia" de 1969 – es decir, en lo que es quizá su último libro de verdadera teología – escribió que la Iglesia "es una 'casta meretrix' como se le ha llamado frecuentemente desde la época patrística".

¿Frecuentemente? Por lo que se sabe, en todas las obras de los Padres, la fórmula aparece una sola vez: en el comentario de san Ambrosio al Evangelio de Lucas. Ningún otro Padre latino o griego la ha usado jamás, ni antes ni después.

Lo que ha favorecido la fortuna reciente de la fórmula ha sido quizá un ensayo de eclesiología de 1948 del teólogo Hans Urs von Balthasar, titulado precisamente "Casta meretrix". En el cual de hecho no se hace la aplicación directa a la Iglesia de la naturaleza de "pecadora".

¿Pero en qué sentido san Ambrosio habló de la Iglesia como de una "casta meretrix"?

Simplemente, san Ambrosio quiso aplicar a la Iglesia la simbología de Rajab, la prostituta de Jericó que, en el libro de Josué, hospedó y salvó en su propia casa a unos israelitas fugitivos (arriba, Rahab en una incisión de Maarten de Vos de finales del siglo XVI).

Ya antes de Ambrosio Rajab había sido vista como "prototipo" de la Iglesia. Así en el Nuevo Testamento, y luego en Clemente Romano, Justino, Ireneo, Orígenes, Cipriano. La fórmula "fuera de la Iglesia no hay salvación", nació precisamente del símbolo de la casa salvadora de Rajab.

Aquí el pasaje en el que san Ambrosio aplicó a la Iglesia la expresión "casta meretrix":

"Rajab – que en el tipo era una meretriz pero en el misterio es la Iglesia – indicó en su sangre el signo futuro de la salvación universal en medio al asedio del mundo. Ella no rechaza la unión con los numerosos fugitivos, tanto más casta cuanto más estrechamente unida al mayor número de ellos; ella que es virgen inmaculada, sin pliegue, incontaminada en el pudor, amante pública, meretriz casta, viuda estéril, virgen fecunda… Meretriz casta, porque muchos amantes la frecuentan por lo atractivo del amor, pero sin la contaminación de la culpa" (In Lucam III, 23).

El paso es muy denso y ameritaría un análisis de cerca actualizado. Pero para limitarnos a la expresión "casta meretrix", he aquí como el cardenal Biffi la explica:

"La expresión 'casta meretrix' lejos de aludir a algo pecaminoso y reprobable, quiere indicar – no sólo en el adjetivo sino también en el sustantivo – la santidad de la Iglesia. Santidad que consiste tanto en la adhesión sin titubeos y sin incoherencias a Cristo su esposo ('casta') como en la voluntad de la Iglesia de alcanzar a todos para llevar a todos a la salvación ('meretrix').

Que luego a los ojos del mundo la Iglesia pueda aparecer ella misma manchada de pecados y golpeada por el público desprecio, es una suerte que remite a la de su fundador Jesús, que también fue considerado un pecador por las potencias terrenas de su tiempo.

Y es lo que dice también san Ambrosio en otro pasaje de su comentario al Evangelio de Lucas: "La Iglesia justamente toma figura de la pecadora, porque también Cristo asumió el aspecto de pecador" (in Lucam VI, 21).

Pero precisamente porque es santa – de la santidad indefectible que le viene de Cristo – la Iglesia puede acoger en ella a los pecadores y sufrir con ellos por los males que padecen y curarlos.

En días calamitosos como los actuales, llenos de acusaciones que quieren invadir precisamente la santidad de la Iglesia, esta es una verdad que no se debe olvidar.

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FUENTE: http://chiesa.espresso.repubblica.it