lunes, 22 de noviembre de 2010

El Humanismo: Paso inicial de la Descristianización

El Humanismo: Paso inicial de la Descristianización

Tomado de Revista Familia Católica
Dr. Héctor Guiscafré G.


La gente, las personas de la Edad Media, eran fervorosas, eran piadosas. Tenían fe en Dios, tenían por objeto salvar su alma tratando de cumplir la voluntad de Dios y así, amando también al prójimo en relación con Dios. Creían que Cristo era Dios mismo, que se hizo hombre para redimirnos con su pasión, (como lo creemos nosotros). En fin, eran cristianos católicos con una sola autoridad de la Iglesia en la tierra, el Papa romano. Las familias de esas personas eran proveedoras, a la sociedad, de jóvenes con esa formación recia que da un hogar verdaderamente católico.
 
Veamos que nos dice Federico Wilhelmsen al respecto: "La sociedad medieval se componía de un mundo sagrado. Puesto que Dios se hizo hombre, la creación entera se elevó a un nivel sagrado. Dios no hizo sólo que el mundo existiese, sino que también levantó el mundo hasta la intimidad de Su Vida Interna. Se puede decir que se había divinizado la realidad. De esta manera, toda la creación respiraba el aire del Espíritu Santo. Había una distinción entre la Iglesia y el Estado, entre lo sobrenatural y lo natural, pero no había ninguna separación. El Estado era católico porque todas las cosas participaban en el fruto de la redención”. ¿Pero qué pasó? ¿Como se inició la destrucción paulatina de esta sociedad teocéntrica, de estas familias católicas, piadosas y fervorosas?

La revolución humanista
  
Poco se sabe, sobre el inicio de esta revolución humanista o primera revolución, en los siglos XIV y XV. Pero sin duda ha sido la revolución más discreta, más imperceptible y por ello más peligrosa y exitosa. Sus iniciadores, quedarán en el misterio mientras no llegue el fin de los tiempos, en el que todo se sabrá. Pero recordemos que Satanás fue el primer revolucionario y el que inspira y conduce toda revolución todo el tiempo. Sus tropas regulares, como les llama Jean Ousset, o sea sus colaboradores aquí, en la tierra, no se conocen, pero seguro que no fue algo que se haya hecho al azar, sino que seguramente hubo un plan maestro, previamente concebido, al que favorecieron ciertas circunstancias, entre las que sobresalen la invención del papel por los chinos y de la imprenta por Juan Gutenberg en Alemania, en el siglo V. Estos dos inventos facilitaron la difusión rápida de la Ia revolución. El hecho es que el humanismo aparece en la historia general solamente como una tendencia literaria en el siglo XVI (el estudio de las obras griegas y latinas en sus idiomas originales) y no fue tan solo eso. Sino que correspondió a toda una corriente doctrinal "que se caracteriza por el interés predominante que se concede al elemento humano". Se manifestó en las artes, la literatura, la moral y la sociedad.

En las artes el humanismo promovió la vuelta a los clásicos antiguos griegos y romanos, imitando y perfeccionando la pintura, la arquitectura y la escultura de los pueblos paganos en ese entonces.

En la parte histórica conocida, el humanismo en el arte se inició con Leonardo da Vinci (1452-1519) con la Gioconda o Monna Lisa para continuar con Miguel Ángel Buonaroti como su máximo exponente con las pinturas del techo y los muros de la Capilla Sixtina y sus esculturas: los esclavos, el David, la familia Médicis, la noche, la aurora, el día y el crepúsculo.

En la literatura pasó lo mismo; hubo pasión por la literatura clásica de los antiguos griegos y latinos y se buscaron afanosamente libros en conventos e iglesias. Al movimiento del arte y la literatura en conjunto, en esa dirección humanística, se le llamó el Renacimiento (finales del siglo XV y siglo XVI, principalmente).

Las obras literarias de más renombre, que atizaron el fuego del humanismo, fueron "El príncipe" de Nicolás Maquiavelo (1569-1527), "Elogio a la locura" de Erasmo de Rotterdam (sacerdote), "la utopía" de Tomás Moro (1478-1535) -muerto mártir de la fe católica, por lo que ahora es santo . "Philosophias moralis epitome" de Felipe Melanchton (1497-1560), y "De la República" de Juan Bodin (1530-1597).

No digo que todos estos artistas y literatos o escritores hayan sido los directamente responsables u originarios del humanismo. Repito que estos últimos no se conocen, pero todos ellos y muchos más que por espacio no creo conveniente mencionar, han sido los que han reforzado o promovido o apoyado a la revolución humanista, conscientemente o no, sólo Dios lo sabe.

En lo moral hubo un impacto mayúsculo a pesar de que en sí, nada era herético o pecaminoso. De hecho el Renacimiento fue apoyado por papas, reyes, santos y muchos personajes ilustres católicos. El cambio progresivo y casi imperceptible fue el de convertirse en una sociedad antropocéntrica, o sea que de ser Dios el centro de su vida, cambió lentamente a convertirse el mismo hombre en lo más importante. No fue una herejía, fue, como hemos dicho antes, un movimiento de la concepción teocéntrica por la antropocéntrica, pero sin negar a Dios, ni a Cristo, ni a su Iglesia. Exaltando el hombre al hombre mismo, en su obra con las bellas artes y la literatura, se envaneció poco a poco de tal manera, que simplemente se convenció de que él podía solo. Y dejó lentamente, de pedir a Dios. Se sintió señor y no criatura.

Los propagadores más importantes de esta manifestación del humanismo fueron los padres de familia de aquellos tiempos, los cuales, en general, aflojaron en su fervor y piedad, como un efecto de esa exaltación constante y en muchos campos del hombre. Y permitieron, sin desearlo realmente, sin dejar de ser creyentes, que sus familias empezaran a ser un poquito menos católicas, un poco menos de Dios y un mucho más del mundo.

En la sociedad ocurrió algo muy parecido. Como sabemos, ella esta formada por familias; si éstas últimas cambian y ponen al hombre mismo como lo primordial en vez de Dios, la sociedad formada por esas familias, lógicamente también se humaniza y así, da origen a errores graves como el "culto" (interés exagerado) por el arte o la literatura, la separación de la Iglesia y el Estado, la abolición de la propiedad privada y la supresión de las clases sociales.

El hombre humanista

Tal vez la mejor forma de describir al humanismo, es mirando sus resultados. El hombre humanista o renacentista se puede apreciar en tres dimensiones de la vida humana: la psicológica, la político-social y la religiosa.

1.- Psicológicamente, el humanismo logró que el hombre tuviera una fatal paradoja. Por un lado, con los descubrimientos astronómicos de esa época, el hombre se sintió empequeñecido porque dejaba de ser el centro del cosmos. Pero por el otro, se sintió dueño del universo, capaz de borrar los límites de su antigua realidad en aras de una conquista física hasta entonces desconocida. El humanista dejó de mirar arriba en busca de la gracia, para mirar dentro de su propia personalidad a fin de encontrar un poder específicamente humano, dejó de sentir su dependencia para con la divinidad y, por consiguiente, Dios empezó a retirarse al Cielo y a dejar libre la tierra para la mano pseudo-liberadora humana.

2.-Este viraje psicológico hacia una descristianización de los hombres y sus familias, tuvo que tener un impacto importante en el orden político y social. El mundo cristiano antes del renacimiento, estaba atado no solamente a la ley natural, sino a un orden cristiano cuya cumbre era el Sacro Imperio Romano. La cristiandad simbolizaba la unión de todas las patrias en una sociedad que las abarcaba sin anularlas. El humanismo produjo un engreimiento de cada patria; ellas podían ser grandes por sí mismas y se fueron aislando al descristianizarse. Planearon metas políticas que nada tenían que ver con el cristianismo. Todavía el europeo del renacimiento no se había hecho liberal, pero ya tenía sembrada la semilla para llegar a serlo.

3.- El sentido religioso del renacimiento lo podemos resumir así: En una sociedad católica como la de la edad media, hubiera sido posible asimilar, sin daño, los nuevos descubrimientos y el desarrollo tan acelerado de las ciencias exactas y las humanísticas. Pero el hombre renacentista o humanista, en general, comenzó a ser individualista. La fe, en vez de continuar siendo un acto corporativo, ejercitado por una familia, por un pueblo o nación comenzó a transformarse en un acto solo e individual. Hubo como un agotamiento general del entusiasmo religioso. La gente siguió rezando pero sin ese fervor que da el sentirse un insecto ante Dios y considerarlo a Él lo que es: Dios creador, omnipotente y redentor misericordioso. Europa estaba preparada ya para recibir la 2o revolución, la reforma protestante de Lutero.

Conclusión:

El humanismo no fue solamente una tendencia literaria del renacimiento. Fue todo un plan, bien organizado para iniciar la descristianización de la Europa de la edad media. Se trató de exaltar los valores del hombre para que éste, extasiado consigo mismo, disminuyera su fervor, se olvidara un poco de Dios, abandonara la oración. Promovió o dio origen al Renacimiento. Esta revolución fue tan discreta e imperceptible en su aparente bondad y belleza, que logró ser apoyada, en algunas de sus manifestaciones, por grandes figuras del cristianismo de ese tiempo, incluyendo papas y reyes. Lucifer, el ángel caído, inspirador y jefe máximo de todas las revoluciones que van contra Cristo, quiere que tu familia, amable lector, también se descristianice o no se cristianice más. Seguramente que está utilizando y utilizará armas semejantes a las que nos hace ver la historia.

¿Estás preparado para defenderla? ¿Identificas como ha minado a tu familia el humanismo? Si ya lo sabes o lo vislumbras, atrévete a expulsarlo de tu casa, sea lo que sea.

FUENTE: ConviccionRadio.cl

martes, 16 de noviembre de 2010

Encuentro Martes 16 de noviembre - Santo Tomás de Aquino: Voluntad y Entendimiento

Título: Comentarios Eleison CLXXIV: ¡Esfuércese Más!
Autor: Mons. Richard Nelson Williamson


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Por Mons. Richard Nelson Williamson
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Un amigo que no es católico y que conozco desde hace más de 50 años, me dijo recientemente: “¡Cómo lo envidio a usted y a su certeza!” Con esto quiso decirme que él desearía poder creer de la forma en que los católicos creen, pero siente que no puede, estuve tentado a contestarle: “¡Esfuércese más!”, sin embargo, en las circunstancias en que nos encontrábamos, me quedé callado.
Sin embargo, mientras que el creer es un acto de la mente y no de la voluntad, si la mente humana cree las verdades sobrenaturales de la Fe, las cuales se encuentran intrínsecamente por sobre las capacidades naturales, la mente no necesitará ser impulsada por la voluntad. Por lo tanto, mientras que las creencias sobrenaturales no pertenecen a los actos de la voluntad, no es posible creer sin un acto de voluntad. “Nadie cree en contra de su voluntad”, dice San Agustín. Esta es la razón por la que el “esfuércese más” se refiere a la voluntad, como un mero consejo para alguien cuya mente no cree, no es tan irracional como parece. Al mismo tiempo, si las creencias hacia las cuales estamos empujando nuestra voluntad son objetivamente ciertas, este consejo tendrá como resultado un pensamiento deseoso, lleno de esperanza.
Sin embargo, en primer lugar, si un hombre verdaderamente se maravilla con la certeza de los creyentes católicos, tal hombre debería aplicar su mente al estudio de la certeza de las creencias católicas. Estas creencias podían estar sobre la razón humana, pero nunca contra ella, ¿cómo podrían estarlo?, ¿cómo podría Dios ser el creador de nuestro humano raciocinio y al mismo imponerle creencias que se burlen de éste? De ser cierto lo anterior, sería contradictorio. Santo Tomás de Aquino, en su “Suma Teológica”, constantemente nos muestra las formas en que la fe y la razón son muy distintas, pero se encuentran en perfecta armonía una con otra.
Entonces, ante esto, lo que la humana razón y mi amigo deben hacer es construir una rampa natural hacia la Fe sobrenatural, estudiando por completo, por ejemplo, los argumentos que demuestran la existencia de Dios, la divinidad del hombre Jesucristo y su divina institución, la Iglesia católica romana. Estos argumentos se encuentran dentro de los límites de la razón natural, mientras la voluntad no se oponga a ellos, ya que una mente dispersa nunca reconocerá la verdad aunque la tenga frente a ella. La voluntad debe desear la realidad objetiva, de lo contrario, la mente nunca encontrará la verdad. La verdad, para nosotros los hombres, reside en la conformidad de nuestras mentes con la realidad objetiva.
Una vez que un hombre ha hecho todo lo que está a su alcance, y dispone su voluntad para comprender la veracidad de la Fe, él todavía no tendrá la fe sobrenatural, la cual es un don de Dios. Sin embargo, ¿cómo podría Dios exigir de nosotros que creamos (bajo pena de eterna condenación – Marcos XVI,16) y negarse a dar el don de la fe a un alma que ha hecho todo lo que está bajo su alcance -sinceramente- para preparase a recibir tal don, especialmente si, habiendo hecho lo razonablemente posible, humildemente le pido este don mediante la oración? Él resiste a los orgullosos, pero otorga sus dones a los humildes (Santiago IV,6), y deja que lo encuentren aquellos quienes lo buscan con un corazón recto (Deut. IV,29; Jer. XXIX,13; Lam. II,25 y muchos otros versículos del Antiguo Testamento).
Estimado amigo, lea y pida. La certeza será suya con mayor probabilidad si se esfuerza.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Encuentro Martes 09 de noviembre - Santo Tomás de Aquino: Pena de Daño

Santo Tomás de Aquino
" EN QUÉ CONSISTE EL CASTIGO DEL HOMBRE RESPECTO A LA PENA DE DAÑO"
"Compendio de Teología"


CAPITULO CLXXIV
Como la desdicha a que la malicia conduce es contraria a la felicidad a que conduce la virtud, necesario es que aquellas cosas que pertenecen a la desdicha, estén en oposición a las que pertenecen a la felicidad. Hemos dicho antes que la felicidad suprema del hombre, en cuanto a la inteligencia, consiste en la visión plena de Dios, y en cuanto al afecto, en que la voluntad del hombre está confirmada de una manera inmutable en la bondad primera. Por consiguiente, la extrema desdicha del hombre consistirá en que la inteligencia estará totalmente privada de la luz divina, y el afecto obstinadamente alejado de la bondad de Dios. Ésta es la principal pena de los condenados, llamada pena de daño. Debemos considerar, sin embargo, una cosa que se deduce de lo que hemos dicho y es, que el mal no puede excluir totalmente al bien, puesto que todo mal tiene su principio en algún bien. Es necesario, por consiguiente, que la desdicha, aunque opuesta a la felicidad, que estará inmune de todo mal, esté fundada en un bien de la naturaleza. El bien de una naturaleza intelectual consiste en que la inteligencia vea la verdad, y la voluntad tenga tendencias al bien. Como toda verdad y todo bien se derivan del primero y sumo bien, que es Dios, resulta de ahí ser necesario que la inteligencia del hombre, colocada en la extrema desdicha, tenga cierto conocimiento de Dios y cierto amor de Dios, en cuanto que es principio de las perfecciones naturales, que es el amor natural, no en cuanto a lo que Él es en sí mismo, ni tampoco en cuanto que es principio de las virtudes o de las gracias y bienes de todo género, por los cuales perfecciona una naturaleza intelectual, lo cual es la perfección de la virtud y de la gloria. Los hombres constituidos en este estado de desdicha, no están privados del libre albedrío, aun cuanto tengan la voluntad firme en el mal de una manera inmutable, del mismo modo que sucede en los bienaventurados, aunque su voluntad esté afirmada en el bien. En efecto, el libre albedrío se extiende propiamente a la elección; y la elección se ejerce sobre cosas que pertenecen al fin. Es así que cada uno desea naturalmente el fin último; luego todos los hombres, por lo mismo que son inteligentes, desean naturalmente la felicidad como el fin último, y la desean de una manera tan inmutable, que nadie puede querer ser desgraciado, sin que esto repugne al libre albedrío, que no se extienda más que a las cosas que pertenecen al fin. En cuanto a que un hombre cifre su felicidad suprema en tal cosa particular, y otro en otra diferente, esto no conviene ni a éste ni a aquél como hombre, supuesto que los hombres difieren en sus juicios y en sus apetitos, sino que esto conviene a cada uno, en razón de sus disposiciones personales.
Digo disposiciones personales, relativamente a alguna pasión o hábito, y ésta es la razón por la que si fuera transformado, le parecería otra cosa la mejor, como se observa perfectamente en aquellos que por pasión desean una cosa como la más excelente; pero cuando la pasión desaparece, como la cólera o la concupiscencia, ya no les parece bueno, como les parecía antes. Los hábitos son más permanentes, y por eso se persevera más firmemente en las cosas que se buscan por hábito. Sin embargo, siempre que pueda mudarse el hábito cambian igualmente el apetito y el juicio del hombre sobre el fin último; pero esto no conviene a los hombres en esta vida, en la cual están constituidos en un estado de mudanza. El alma después de esta vida es intransformable, en cuanto a la alteración, porque semejante transformación no la -conviene más que por accidente y relativamente a cierta transformación corporal. Después que el alma haya vuelto a tomar su cuerpo, no se seguirá un cambio de cuerpo, sino lo contrario. El alma está actualmente unida a un cuerpo engendrado, y, por consiguiente, sigue las transformaciones del cuerpo; entonces,'por el contrario, el cuerpo estará unido a un alma preexistente, y, por consiguiente, seguirá totalmente sus condiciones. Sea cual fuere el fin último que el alma haya elegido, y en el que se encuentre en el estado de muerte, en ese estado permanecerá eternamente apeteciéndole como el mejor, sea bueno o sea malo, según estas palabras del Eclesiastés, XI: «Si cayere el árbol al Norte o al Mediodía, en cualquier lado que caiga, allí quedará.» Por consiguiente, después de esta vida los que sean considerados buenos en el artículo de la muerte, tendrán eternamente su voluntad afirmada en el amor al bien; y, por el contrario, los que sean considerados malos, obstinados eternamente quedarán en el mal.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Al Qaeda amenaza al Vaticano y declara a cristianos "blancos tangibles" donde se encuentren

Al Qaeda amenaza al Vaticano y declara a cristianos "blancos tangibles" donde se encuentren
 (http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=31639)
San Santiago Matamoros Proteje al Cristianismo y a la Cristiandad
Al Qaeda amenaza al Vaticano y declara a cristianos "blancos tangibles" donde se encuentren
(http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=31639)

EL CAIRO, 03 Nov. 10 (ACI).-
A tres días de la masacre de decenas de católicos en la Catedral de Bagdad, el Estado Islámico de Irak (EII) –un conglomerado de grupos terroristas musulmanes liderado por Al Qaeda- amenazó al Vaticano con desatar "mares de sangre" y declaró a los cristianos "blancos tangibles allá donde estén".

Según recoge la prensa internacional, el EII difundió un comunicado en un conocido sitio web usado por grupos radicales, en el que exige al Vaticano que se desvincule de los católicos coptos de Egipto para no ser blanco de los ataques de Al Qaeda.

"Que sepan estos infieles y a su cabeza el Vaticano que la espada de la muerte no se va a levantar de los cuellos de sus seguidores hasta que (el Vaticano) anuncie que no tiene nada que ver con lo que hacen los perros de la Iglesia egipcia (...) para poner fin a los crímenes y poner en libertad a las detenidas en las cárceles de sus monasterios", dice en la nota en alusión a la supuesta retención de cristianas conversas al Islam.

Los terroristas arguyen que si los dirigentes de la Iglesia Católica no toman esta postura "se abrirán las puertas de la destrucción y los mares de sangre".

El texto anuncia "que todos los centros, organizaciones y organismos cristianos, con sus dirigentes y seguidores, son objetivos legítimos para los muyahidin allá donde puedan ser alcanzados".

El último domingo, al menos 58 personas –incluyendo dos sacerdotes católicos, numerosas mujeres y niños- murieron en la Catedral de Sayida An Nayá en Bagdad en un ataque terrorista y posterior operación para liberar a las decenas de fieles retenidos en el templo mientras se celebraba una Misa.

La supuesta retención de musulmanes en conventos ha sido desmentida por la Iglesia en Egipto.

San Pio V Protege a la grey católica y concédele la victoria sobre los infieles musulmanes

martes, 2 de noviembre de 2010

Santoral Catolico 2 de noviembre - Conmemoración de los Fieles Difuntos

2 de Noviembre - Conmemoración de los Fieles Difuntos

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios." -San Agustín
"Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo." - Santa Biblia
Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.
El Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad para todos los católicos del mundo y dice cinco cosas acerca del Purgatorio:
1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).
2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).
3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).
4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").
5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".
De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio". Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.
La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: "¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?", y él le respondió: "Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él".
¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

FUENTE: RadioCristiandad

lunes, 1 de noviembre de 2010

Santoral Católico 1º de noviembre - Fiesta de Todos los Santos

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Por la fe conquistaron reinos,
ejercitaron la justicia,
obtuvieron el efecto de las promesas.
(Hebreos, 11, 33)



Al comienzo del siglo VII, el santo Papa Bonifacio IV fue autorizado, por el emperador Focas, a cambiar el Panteón, erigido en honor de los falsos dioses a quienes los paganos festejaban juntamente, en iglesia que dedicó a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Esta ceremonia tuvo lugar el 13 de mayo, y su aniversario llegó a ser fiesta fija anual, que el Papa Gregorio IV transfirió al 1º de noviembre y extendió a todo el imperio, el año 835, durante el reinado de Luis el Bueno, convirtiéndola en fiesta de todos los santos.
 
MEDITACIÓN
LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS 

I. La vida de los santos ha estado llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron penitencia. (San Ambrosio).

II. Los santos a pesar de sus pruebas, siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de consuelo, allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace en este mundo.

III. Si fueron consolados en esta vida, que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: "Para llegar al cielo no pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado".

La imitación de los santos
Orad por la Iglesia.
 
ORACIÓN
 
Omnipotente y eterno Dios, que nos concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. Por J. C. N. S. Amén.

FUENTE: Devoción Católica

domingo, 31 de octubre de 2010

Evangelio del Domingo 31 de octubre de 2010 - CRISTO REY

Domingo 31 de octubre de 2010

Evangelio del domingo

Ultimo domingo de octubre
d.- blanco



FIESTA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY

+ Continuación del Santo Evangelio según San Juan (XVIII, 33:37)
En aquél tiempo: Entró Pilato de nuevo en el pretorio, y, llamando a Jesús, le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Respondió Jesús: ¿Por tu cuenta dices eso o te lo han dicho otros de mí? Pilato contestó: ¿Soy yo judío por ventura? Tu nación y los pontífices te han entregado a mí, ¿qué has hecho? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí." Le dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: Tú dices que soy rey. Yo para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz."

Laus tibi, Christe. (Gloria a Tí, Señor)