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lunes, 13 de septiembre de 2010

Beatificación del Cardenal Newman

LONDRES, 12 Sep. 10 / 02:19 pm (ACI)

En la práctica tradicional, la Iglesia celebra a los santos y beatos en el día de su muerte, pero en el caso del futuro beato Cardenal John Henry Newman –converso del anglicanismo-, el Calendario Litúrgico lo festejará en la fecha de su conversión al catolicismo.
A pocos días de la beatificación del Cardenal Newman, la Santa Sede ya publicó los detalles de la ceremonia que presidirá el Papa Benedicto XVI en Reino Unido el próximo domingo 19 de septiembre.
Durante la celebración eucarística en el Parque Cofton de Birmingham, el Santo Padre pronunciará lo que se denomina la "fórmula de beatificación", en la que declara que el Cardenal Newman en lo sucesivo pueda ser invocado beato.
Benedicto XVI proclamará que de aquí en adelante la fiesta del Cardenal Newman se celebrará cada 9 de octubre.
En general, los días de fiesta de los beatos y los santos están marcados en el día de su muerte. El Cardenal Newman falleció el 11 de agosto de 1890. Sin embargo, la Iglesia lo recordará el día se convirtió al catolicismo, el 9 de octubre de 1845.
En tono de broma, el Padre Federico Lombardi declaró en una conferencia de prensa que la Iglesia conmemora a muchos grandes santos en agosto así que para él es una buena idea celebrar al Cardenal Newman en octubre. El 11 de agosto la Iglesia celebra a Santa Clara de Asís.

viernes, 4 de junio de 2010

Intenciones del Santo Padre para el Mes de junio
Intención General

Para que todas las instituciones nacionales y transnacionales se comprometan a garantizar el respeto de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Intención Misional

Para que las Iglesias en Asia, que constituyen ‘una pequeña grey’ entre poblaciones no cristianas, sepan comunicar el Evangelio y testimoniar con gozo su adhesión a Cristo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Santo Tomás de Aquino: Armonía entre fe y razón, resalta el Papa Benedicto XVI

VATICANO, 02 Jun. 10 / 09:42 am (ACI)

En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles el Papa Benedicto XVI presentó sus reflexiones sobre Santo Tomás de Aquino, el gran pensador de la Iglesia en el medioevo que es ejemplo de la armonía que debe existir entre la fe y la razón.
El Pontífice recordó que a este santo se le conoce como el "Doctor Angélico" por "la sublimidad de su pensamiento y pureza de vida". Santo Tomás nació alrededor del año 1225 en el seno de una familia noble, en Roccasecca (Italia), cerca de la Abadía de Montecasino. Siendo muy joven fue enviado a la Universidad de Nápoles, donde se interesó por primera vez por el pensamiento de Aristóteles y sintió la llamada a la vida religiosa.
En 1245 va a París para estudiar Teología bajo la guía de San Alberto Magno, que estima tanto a su alumno que le pide que lo acompañe a Colonia (Alemania) para la fundación de un centro teológico.
"Tomás de Aquino, en la escuela de Alberto Magno, llevó a cabo una operación de importancia capital para la historia de la filosofía y de la teología, así como de la historia y de la cultura: estudió a fondo Aristóteles y sus intérpretes" y "comentó gran parte de las obras aristotélicas, distinguiendo lo que era válido de lo dudoso o rechazable, mostrando la consonancia con los datos de la Revelación cristiana y sirviéndose con amplitud y agudeza del pensamiento aristotélico en la exposición de los escritos teológicos que compuso. En definitiva, Tomás de Aquino demostró que entre fe cristiana y razón hay una armonía natural".
Sus grandes dotes intelectuales le llevaron de nuevo a París para enseñar teología. Comienza entonces su ingente producción literaria: comentarios a las Sagradas Escrituras, a las obras de Aristóteles y su obra cumbre: la Summa Teológica.
"En la redacción de sus obras le ayudaban algunos secretarios, entre ellos Reginaldo de Piperno, a quien lo ligó una amistad fraternal y sincera, caracterizada por una gran confianza y confidencia. Esta es una característica de los santos cultivan la amistad porque es una de las manifestaciones más nobles del corazón humano y tiene en sí algo divino".
En 1259 Tomás de Aquino participa en el Capítulo General de los Dominicos en Valenciennes (Francia) para redactar el programa de la Orden. A su regreso a Italia el Papa Urbano IV le encargará la composición de textos litúrgicos para la fiesta del Corpus Christi.
Seguidamente Benedicto XVI subrayó cómo "Santo Tomás tenía un alma profundamente eucarística. Los bellísimos himnos que la liturgia de la Iglesia canta para celebrar el misterio de la presencia real del Cuerpo y la Sangre del Señor en la Eucaristía se deben a su fe y a su sabiduría teológica".
En París, donde volvió en 1269, una gran multitud de estudiantes seguía sus cursos, pero el "Doctor Angélico" se dedicaba además a la predicación al pueblo que lo escuchaba con atención. "Es un gran don que los teólogos sepan hablar con sencillez y fervor a los fieles. El ministerio de la predicación, por otra parte, ayuda a los expertos de teología a un sano realismo pastoral y enriquece de estímulos su investigación", indicó el Papa.
En los últimos meses de vida, Santo Tomás, que murió en 1274 en la abadía de Fossanova (Italia) cuando se dirigía a Lión para participar en un concilio ecuménico, confesó a su amigo Reginaldo de Piperno que, debido a una revelación sobrenatural, consideraba su obra como "un montón de paja" y no escribiría más.
"Es un episodio misterioso que nos ayuda a comprender no solamente la humildad personal de Tomás, sino también el hecho de que todo lo que conseguimos pensar y decir sobre la fe, por muy elevado y puro que sea, es superado infinitamente por la grandeza y la belleza de Dios, que se nos revelará en su plenitud en el Paraíso", concluyó el Santo Padre.
En su saludo en español, el Papa Benedicto XVI se dirigió de manera particular a "las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires y a los peregrinos venidos para la Beatificación de María Pierina de Micheli, así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. A todos os invito a participar con profunda piedad y veneración en la próxima Solemnidad del Corpus Christi, para experimentar así constantemente en nosotros los frutos de la Redención. Muchas gracias".
El Santo Padre volvió a pedir a todos los fieles, en italiano, que lo acompañen con sus oraciones para su próximo viaje a Chipre este fin de semana, del 4 al 6 de junio.

lunes, 31 de mayo de 2010

Benedicto XVI: «En la señal de la cruz está contenido el anuncio que genera la fe»


Benedicto XVI: «En la señal de la cruz está contenido el anuncio que genera la fe»

 

El Santo Padre, ante los miles de fieles que ayer por mañana se congregaron en la Plaza de San Pedro para el rezo mariano del Ángelus, advirtió que con el regreso a la liturgia ordinaria después de Pentecostés, los cristianos no debemos disminuir nuestro empeño, sino más bien, estamos llamados a estar abiertos cotidianamente a la acción de la gracia, para progresar en el amor hacia Dios y hacia el prójimo. Además el Papa pidió a los fieles que oren por el éxito de su próximo viaje a Chipre.

(RV/InfoCatólica) Recordando que ayer se celebraba el domingo de la Santísima Trinidad, Benedicto XVI explicó que de alguna manera recapitulamos la revelación de Dios en los misterios pascuales: la muerte y resurrección de Cristo, su ascensión a la derecha del Padre y la efusión del Espíritu Santo. En este contexto, el Pontífice reconoció que la mente y el lenguaje humanos no son lo suficientemente adecuados para explicar la relación que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sin embargo, los Padres de la Iglesia han tratado de ilustrar este misterio de Dios, Uno y Trino, viviéndolo en la propia existencia con profunda fe.
"La Trinidad divina, de hecho, establece su morada en nosotros el día del Bautismo: `Yo te bautizo –dice el ministro– en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo´. El nombre de Dios, en el cual hemos sido bautizados, nosotros los recordamos cada vez que trazamos sobre nosotros la señal de la Cruz".
Al respecto, el Papa recordó que a propósito de la señal de la cruz, el teólogo Romano Guardini explicaba que "la hacemos antes de la oración para que nos ponga en orden espiritualmente, concentremos en Dios pensamientos, corazón y voluntad, y después de la oración, permanezca en nosotros aquello que Dios nos ha donado".
"En la señal de la cruz y en el nombre de Dios viviente", explicó el Santo Padre, "está contenido el anuncio que genera la fe e inspira la oración. Y, como en el Evangelio Jesús promete a los Apóstoles que cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad, así ocurre en la liturgia dominical, cuando los sacerdotes ofrecen, semana tras semana, el pan de la palabra y de la Eucaristía".
Benedicto XVI concluyó su alocución antes del Ángelus citando la oración de San Hilario Poitiers. "Conserva incontaminada esta fe recta que está en mi y, hasta mi último respiro, dame igualmente esta voz de mi conciencia para que yo permanezca siempre fiel a aquello que he profesado en mi regeneración, cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo".