miércoles, 16 de junio de 2010

Encuentro del 15 de junio de 2010 - Comunicación en los tiempos de las nuevas tecnologías

En el encuentro del martes hablamos sobre nuestras experiencias con las nuevas tecnologías, sobre como impactan en nuestra comunicaciones con nuestros amigos y prójimos, Luego reflexionamos en base a los dos textos que a continuación se transcriben y por último vimos unos videos de Su Santidad Benedicto XVI comentandonos los beneficios de las nuevas tecnologías para el conocimiento de la Verdad, y para realizar la Evangelización. Se nos habla del mundo virtual, del mundo digital como si ello sólo fuera una ilusión, los católicos debemos saber que si bien los medios son virtuales, la comunicación y los mensajes son reales, y tienen la potencialidad de transformar la realidad, por lo que debemos actuar con prudencia y responsabilidad, y como instrumento de evangelización en éste tercer milenio



Evangelio y cultura informática
Autor: Juan Pablo II
El anuncio del Evangelio en la actual cultura informática
Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, 27 de mayo de 1990
Hermanos y hermanas, queridos amigos:
En una de sus plegarias eucarísticas, la Iglesia se dirige a Dios con estas palabras: 'A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador, dominara todo lo creado' (Plegaria eucarística IV).
Para el hombre y la mujer así creados y enviados por Dios, cualquier día de trabajo tiene un sentido grande y maravilloso. Las ideas, actividades y empresas de cada persona, por muy ordinarias que sean, sirven al Creador para renovar el mundo, llevarlo a su salvación, hacer de él un instrumento más perfecto de la gloria divina.
Hace casi veinticinco años, los Padres del Concilio Vaticano II, al reflexionar acerca de la Iglesia en el mundo moderno, manifestaron que los hombres y las mujeres, por los servicios prestados a su familia y a la sociedad en sus quehaceres ordinarios, con razón pueden pensar que con su trabajo 'desarrollan la obra del Creador... y contribuyen de modo personal a que se cumplan los planes de Dios en la historia' (Gaudium et spes, 34).
Cuando los Padres del Concilio estaban dirigiendo su mirada hacia el futuro e intentaban discernir el contexto en el que la Iglesia estaría llamada a llevar a cabo su misión, pudieron ver claramente que el progreso y la tecnología ya estaban
'transformando la faz de la tierra' e incluso que ya se estaba llegando a la conquista del espacio (cf. Gaudium et spes,5).
Reconocieron, especialmente, que los desarrollos de la tecnología de las comunicaciones con toda probabilidad iban a provocar reacciones en cadena de consecuencias imprevisibles.
Lejos de insinuar que la Iglesia tendría que quedarse al margen o intentar aislarse de la riada de esos acontecimientos, los Padres del Concilio vieron que la Iglesia tenía que estar dentro del mismo progreso humano, compartiendo las experiencias de la humanidad e intentando entenderlas e interpretarlas a la luz de la fe.
Era a los fieles de Dios a quienes correspondía hacer un uso creativo de los descubrimientos y nuevas tecnologías en beneficio de la humanidad y en cumplimiento del plan de Dios sobre el mundo.
Ese reconocimiento de la rapidez de los cambios y esa disponibilidad ante los nuevos desarrollos resultaron muy acertados en el curso de los años siguientes, ya que continuó la aceleración del ritmo de los cambios y del desarrollo.
Hoy en día, por ejemplo, ya a nadie se le ocurriría pensar en la comunicaciones sociales o hablar de las mismas como de simples instrumentos o tecnologías.
Más bien, ahora las consideran como parte integrante de una cultura aún inacabada cuyas plenas implicaciones todavía no se entienden perfectamente y cuyas potencialidades por el momento se han explotado sólo parcialmente.
Aquí, pues, encontramos las bases de nuestra reflexión para esta XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. Cada día que pasa va cobrando mayor realidad la visión de años anteriores, aquella visión que anticipó la posibilidad de un diálogo real entre pueblos muy alejados los unos de los otros, de una repartición a escala mundial de ideas y aspiraciones, de un crecimiento en la comprensión y el conocimiento mutuos, de un robustecimiento de la hermandad más allá de barreras hasta ahora insuperables (cf. Communio et progressio, 181-182).
Con la llegada de las telecomunicaciones informáticas y de los sistemas de participación informática, a la Iglesia se le ofrecen nuevos medios para llevar a cabo su misión. Métodos para facilitar la comunicación y el diálogo entre sus propios miembros pueden fortalecer los vínculos de unidad entre los mismos.
El acceso inmediato a la información le da a la Iglesia la posibilidad de ahondar en su diálogo con el mundo contemporáneo. En el marco de la nueva 'cultura informática', la Iglesia tiene más facilidades para informar al mundo
acerca de sus creencias y explicar los motivos de sus posturas sobre cualquier problema o acontecimiento concretos.
También puede escuchar con más claridad la voz de la opinión pública y estar en el centro de una discusión continua con el mundo, comprometiéndose así a sí misma más inmediatamente en la búsqueda común por resolver los problemas más urgentes de la humanidad (cf. Communio et progressio, 144 ss.).
Está claro que la Iglesia tiene que utilizar los nuevos recursos facilitados por la investigación humana en la tecnología de computadoras y satélites para su cada vez más urgente tarea de evangelización. Su mensaje más vital y urgente se refiere al conocimiento de Cristo y al camino de salvación que Él propone.
Eso es algo que la Iglesia tiene que poner a disposición de las personas de cualquier edad, invitándolas a abrazar el Evangelio por amor, y ello sin olvidar que 'la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas' (Dignitatis humanae, 1).
La sabiduría y perspicacia del pasado nos enseñan que Dios 'habló según los tipos de cultura propios de cada época.
De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicación' (Gaudium et spes,58).
'El primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de (los) medios (de comunicación social)... La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la
inteligencia humana perfecciona cada vez más. Con ellos la Iglesia ́pregona desde los terrados ́ (cf. Mt 10,27; Lc 12,3) el mensaje del que es depositaria' (Evangelii nuntiandi, 45).
Sin duda, tenemos que estar agradecidos por la nueva tecnología que nos permite almacenar información en amplias memorias artificiales creadas por el hombre, facilitándonos así un acceso extenso e instantáneo al conocimiento que es nuestra herencia humana, a la enseñanza y tradición de la Iglesia, a las palabras de la Sagrada Escritura, a los consejos de los grandes maestros de espiritualidad, a la historia y tradiciones de las Iglesias locales, órdenes religiosas e institutos seculares, así como a las ideas y experiencias de los precursores e innovadores cuya intuición lleva un testimonio constante de la fiel presencia en nuestro medio de un Padre amoroso que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo (cf. Mt 13,52).
Los jóvenes, muy especialmente, se adaptan de buen grado a la cultura informática y a su 'lenguaje'. Y ello es, desde luego, un motivo de satisfacción. Tenemos que fiarnos de los jóvenes (cf. Communio et progressio, 70).
Han tenido la ventaja de crecer junto con los nuevos desarrollos, y les corresponderá a ellos utilizar esos nuevos instrumentos para un diálogo más amplio e intenso entre todas las diversas razas y categorías que comparten este planeta, 'cada vez más pequeño'.
También será suya la tarea de buscar modos de utilizar los nuevos sistemas de conservación e intercambio de datos para contribuir a la promoción de una mayor justicia universal, de un mayor respeto a los derechos humanos, de un sano desarrollo para todos los individuos y pueblos, y de las libertades que son esenciales para una vida plenamente
humana.
Sea cual sea nuestra edad, tenemos que afrontar el desafío de los descubrimientos y nuevas tecnologías, aplicándoles
una visión moral basada en nuestra fe, en nuestro respeto a la persona humana y en nuestro empeño por transformar
el mundo según el plan de Dios.
En esta Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, oremos por ver una utilización sabia de las potencialidades de esta 'edad informática', con el fin de servir a la vocación humana y trascendente de cada ser humano, y así glorificar al Padre de quien viene todo bien.


Vaticano, 24 de enero de 1990.




Las nuevas tecnologías no favorecen siempre las relaciones personales
Autor: Radio Vaticano
Lunes, 10 abr (RV).- Los medios de comunicación no siempre impulsan el diálogo entre los hombres y con Dios. Es necesario cultivar la amistad con Jesús y los Sacramentos, para ser la nueva generación de apóstoles capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y difundir el Evangelio por doquier. Esta ha sido la exhortación de Benedicto XVI esta mañana a miles de participantes en el UNIV 2006.
Sólo gracias a la amistad con Jesucristo - el mejor amigo que nunca defrauda - es posible encontrar la fuerza necesaria para «ofrecer a los hermanos afecto humano y caridad sobrenatural, en un espíritu de servicio que se manifiesta sobre todo en la comprensión». Lo ha recordado Benedicto XVI en su bienvenida a los participantes en el Encuentro Internacional UNIV 2006. Encuentros que han llegado este año al número 39 y que nacieron, gracias a san José María Escrivá, fundador del Opus Dei, en 1968. Desde entonces, sus participantes que acuden a Roma durante la Semana Santa, han sido recibidos por los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II y, hoy, por Benedicto XVI.
En esta cita con Benedicto XVI, la primera de su Pontificado, han participado unos tres mil quinientos alumnos y docentes provenientes de más de doscientas universidades de todo el mundo, encabezados por el prelado de la
Prelatura del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría Rodríguez. En su discurso, evocando su Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de este año, el Papa ha reiterado la importancia de cultivar la amistad con Jesús para
responder a los desafíos de nuestro tiempo:
«Si cultiváis la amistad con Jesús, recibiendo asiduamente los Sacramentos, en especial los de la Penitencia y de la Eucaristía, podréis ser la nueva generación de apóstoles, enraizados en la Palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a difundir el Evangelio por doquier».
Tras destacar que la tradición de transcurrir la Semana Santa en Roma, corazón del mundo cristiano, les ofrece la oportunidad de vivir intensamente el misterio pascual y de «encontrar más íntimamente a Cristo», contemplando su pasión, muerte y resurrección», el Santo Padre ha insistido en la aventura extraordinaria que se vive en el encuentro personal con el Maestro divino que nos llama amigos. Refiriéndose luego a la importancia del tema elegido para este UNIV 2006 - «Proyectar la cultura: el lenguaje de los medios de comunicación» - Benedicto XVI ha lamentado que estos mismos medios no siempre impulsan el diálogo entre las personas y la relación con Dios: «Lamentablemente tenemos que constatar que no siempre en nuestro tiempo las nuevas tecnologías y los medios de comunicación favorecen las relaciones personales, el diálogo sincero y la amistad entre las personas. No siempre ayudan a cultivar la interioridad de la relación con Dios».
Reiterando asimismo lo que dijo en Colonia, el pasado mes de agosto, Benedicto XVI ha recordado una vez más que el que descubre a Cristo se siente impulsado a comunicar su gran alegría a todos. «Ésta es la tarea a la que os llama el Señor, éste el apostolado de la amistad, que san José María, Fundador del Opus Dei, describe como ‘amistad personal’ abnegada, sincera... a la que está llamado todo cristiano», ha recordado el Papa, implorando luego el amparo de la Virgen María sobre todos.




Para discernir utilizamos Jer 1, 4 -10

4 La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:
5 "Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía;
antes de que salieras del seno, yo te había consagrado,
te había constituido profeta para las naciones".
6 Yo respondí:
"¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar,
porque soy demasiado joven".

7 El Señor me dijo:
"No digas: ‘Soy demasiado joven’,
porque tú irás adonde yo te envíe
y dirás todo lo que yo te ordene.

8 No temas delante de ellos,
porque yo estoy contigo para librarte
–oráculo del Señor–".

9 El Señor extendió su mano,
tocó mi boca y me dijo:
"Yo pongo mis palabras en tu boca.

10 Yo te establezco en este día
sobre las naciones y sobre los reinos,
para arrancar y derribar,
para perder y demoler,
para edificar y plantar".



Y el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo
La misión universal de los Apóstoles

18 Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.

19 Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo".


 

lunes, 14 de junio de 2010

La Torre de Babel Gobierna Europa

Pieter Brueghel el Viejo, (1525-1569) nacido cerca de Breda, en Holanda, Países Bajos, fué uno de los más grandes pintores flamencos del siglo XVI. Aquí le vemos, en la imagen de la derecha, en un supuesto autorretrato realizado hacia 1565.

De entre los 45 cuadros que se conservan de su obra, uno de sus cuadros más famosos ha sido "La Torre de Babel", pintado en 1563.

Pues bien, lo curioso de esta historia es que el Edificio del Parlamento Europeo en la ciudad francesa de Estrasburgo, está totalmente diseñado siguiendo la obra de La Torre de Babel, pintada por el maestro Brueghel, tal como podemos observar en la imagen superior izquierda. Por eso a este edificio se le conoce también por el sobrenombre de "La Torre Inacabada".

Y la imagen de la derecha, trata de un poster oficial publicado por las Instituciones Europeas, acerca de la construcción europea, cuyo lema dice lo siguiente: "Europa, muchas lenguas, una voz".

En el relato bíblico de la Torre de Babel fué donde Dios confundió las lenguas y esparció a sus gentes por toda la Tierra. No hay duda de que si estamos hablando del Parlamento Europeo nos estamos refiriendo también a la Torre de Babel.

La Torre de Babel moderna, al igual que su predecesora antigua, simboliza la rebelión y el desafío a Dios Yaveh y a sus normas, la desobediencia a Dios, y se autoafirma en sus propias leyes y en su propia identidad.

Aunque aparentemente [sus] leyes son formadas libre y democráticamente por las instituciones legales, en realidad y en el fondo, son mediatizadas y controladas a su vez por los grandes grupos conspiradores de influencia internacional y por las sociedades secretas ocultistas, que siguen las instrucciones luciferinas.







Cristianismo permitió a Europa comprender libertad, responsabilidad y ética, dice el Papa

VATICANO, 12 Jun. 10 / 12:12 pm (ACI)

Al recibir a los participantes de la reunión del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, el Papa Benedicto XVI insistió en la importancia del Cristianismo y aseguró que marginarlo “contribuirá a amputar nuestro continente del manantial fundamental que lo nutre incansablemente y que contribuye a su verdadera identidad”.
El Santo Padre recibió a los funcionarios este mediodía en la sala Clementina del Palacio Apostólico y les explicó que por ellas mismas, economía y finanzas, no existirían porque son solamente medios útiles.
“Su único fin es la persona humana y la realización plena de su dignidad. Este es el único capital que hay que salvar” en las crisis, indicó y recordó que este capital humano, se encuentra en la dimensión espiritual de las personas.
“El cristianismo ha permitido a Europa que comprendiera lo que es la libertad, la responsabilidad y la ética, que impregnan las les leyes de sus estructuras societarias”, señaló.
El Pontífice indicó que “marginar el Cristianismo así como excluir los símbolos que lo representan, contribuirá a amputar nuestro continente del manantial fundamental que lo nutre incansablemente y que contribuye a su verdadera identidad. Efectivamente, el Cristianismo es la fuente de los valores espirituales y morales que son el patrimonio común de los pueblos europeos, valores a los cuales los Estados miembros del Consejo de Europa han manifestado su adhesión inquebrantable en el Preámbulo del Estatuto del Consejo de Europa”.
Refiriéndose al Banco, fundado en 1956 por el Consejo de Europa, el Papa les recordó que tiene “una vocación exclusivamente social, para tener un instrumento cualificado con el fin de promover su propia política de solidaridad”. Este banco se ha ocupado desde el principio de los problemas relativos a los refugiados, para extender más tarde sus competencias en el contexto más amplio de la cohesión social europea.
“La Santa Sede no puede sino mirar con interés una estructura que sostiene con sus préstamos proyectos sociales, que se preocupa del desarrollo, que responde a situaciones de urgencia y que contribuye a mejorar las condiciones de vida de las personas necesitadas”.
La liberación de las ideologías totalitarias, ha proseguido Benedicto XVI “¿han sido utilizadas para el progreso económico, en detrimento de un desarrollo más humano, respetuoso de la dignidad y de la nobleza del hombre? ¿Han sido desdeñadas las riquezas espirituales que han modelado la identidad europea? Las intervenciones del Banco a favor de los países del Este permitirá, estoy seguro, ha afirmado el Santo Padre- corregir los desequilibrios en favor de un proceso basado en la justicia y la solidaridad. Éstas sí que son indispensables para el presente y el futuro de Europa.
Más adelante, abordó el momento particular de crisis económica y financiera que está atravesando Europa y ha dicho que el Banco de Desarrollo “no debe limitarse a analizar estrictamente la situación financiera, sino que, contrariamente, debe mostrar su originalidad reforzando la integración social, la gestión del medio ambiente y el desarrollo de las infraestructuras públicas con vocación social”.

lunes, 7 de junio de 2010

Historia de la Advocacion a María Auxiliadora

Comienzos...
Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto".
San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.
El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo".
San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda"liadora/.
El nombre de Auxiliadora se le daba en el año 1030 a la virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre.

La batalla de Lepanto.
En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto.
Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario.
Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios.
Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario.
En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.

Las guerras religiosas del siglo XVI
El centro de expansión , de este titulo, radicó en Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. En 1618 estallan las guerras de religión conocidas como "guerras de los 30 años". Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la virgen Sma. Con el titulo de "María Auxiliadora" y acudieron en peregrinación a una capilla que, con esta denominación se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau ( Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso, los católicos de Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la Sma. Virgen y experimentaron una renovación espiritual. Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su Fe católica y la libertad de sus tierras.

Los turcos atacan Viena (1683)
Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en le centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del impero. El Papa Inocencio XI vio entonces en serio peligro la existencia de una Europa cristiana; los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María. La invocación María, ayuda (María hilf), afirma un historiador, recorrió todas las regiones de Alemania y Austria. La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores. Viena quedó liberada. Una vez mas los pueblos experimentaron la ayuda de la virgen María Auxiliadora.

El Papa y Napoleón.
El siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.
El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida.
El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

San Juan Bosco y María Auxiliadora.
El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres.
A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.
Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.
San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

El mismo Don Bosco ideó la imagen de la Señora: vestida con túnica y manto regios, como reina bellísima, coronada de doce estrellas, con la enseña de su Hijo Jesús en los brazos, atento como Ella a los hombres, y con el poder de Dios en su mano derecha, simbolizado en el cetro. Y con los ojos en dirección a la tierra, a la Iglesia, a la Humanidad. Una Señora dinámica, en pie, dispuesta a auxiliar de inmediato. Esta imagen, reproducida en miles de formas: medallas, estampas, calendarios, llaveros... nos ofrece una compañía cotidiana como una interpelación y un signo de que detrás hay gente amiga. La imagen también se hace peregrina, en pequeñas estatuillas que van de casa en casa, visitando los hogares en su humilde altar ambulante. Esta visita es devuelta el 24 de mayo, acontecimiento anual de características singulares. Todos los templos de María Auxiliadora reciben a muchedumbres de devotos y son escenario de expresiones impregnadas de un profundo sentido religioso, cristiano y popular. Se dan cita, junto a la liturgia más entrañable, procesiones y verbenas, el calor del encuentro y la alegría de la esperanza. Esta fiesta va precedida de la solemne novena y tiene el 24 de cada mes su conmemoración, como un medio más para la continuidad, a través del año, de una vida cristiana que se va haciendo bajo la mirada alentadora de la Madre Auxiliadora.

La Misa de Siempre - La Misa Tridentina

BREVE HISTORIA DEL MISAL ROMANO

Los Apóstoles habían recibido el mandato y el poder de celebrar el Sacrificio de la Nueva Alianza. Los documentos más antiguos nos muestran que los Apóstoles y sus sucesores observaron fielmente esta orden.
Por la naturaleza misma de las cosas y con la autoridad inspirada recibida de Nuestro Señor Jesucristo y del Espíritu Santo, los Apóstoles y sus sucesores debían completar la simple renovación de lo ocurrido el Jueves Santo.
Por un conjunto de ritos y ceremonias iban a solemnizar esa renovación y hacer de ella un acto religioso en el estricto sentido de la palabra.
De este modo, al dispersarse los Apóstoles, hubo en todas las iglesias locales de Oriente y Occidente un rito más o menos uniforme.
Este rito iba a cristalizarse en el curso de los tres primeros siglos en “grandes tipos” que debían tomar una forma fija conforme al género particular de cada pueblo.
Así, a partir del siglo cuarto se pueden reconocer cuatro tipos generales de la liturgia del Santo Sacrificio: Antioqueno, Alejandrino, Romano y Galicano.
El rito Romano se extendió por todo Occidente suplantando los otros ritos occidentales derivados, pero tomando de ellos algunos elementos.
Los ritos occidentales sobrevivientes son el Mozárabe y el Ambrosiano.
En lo referente a la formación del Canon Romano, es arduo seguir su historia y desarrollo. Con todo, se puede afirmar que ya estaba acabado en tiempos de San León Magno (400-461).
San Gregorio Magno (590-604) lo completó agregándole al Hanc igitur estas palabras: Diesque nostros in tua pace disponas.
Las modificaciones del Rito Romano después de San Gregorio Magno fueron:
El Asperges, el Salmo Judica me, el Confiteor, las oraciones acompañando las ceremonias del Ofertorio y las tres oraciones antes de la Comunión.
Por otra parte, el estudio de los misales de la Edad Media nos enseña que casi cada catedral tenía su propio misal, con sus particularidades litúrgicas. Ellas consistían en adiciones de pura ornamentación y devoción: fiestas locales, procesiones, oraciones y cantos, secuencias, prefacios, etc.
Pero ninguna de estas particularidades constituía un rito verdaderamente distinto. Todas pertenecían al tronco común original del rito Romano tal como se fijó en tiempos de San Gregorio Magno. Los “ancestros” de nuestro Misal, escritos entre los siglos quinto y octavo, nos dan una constitución de la misa idéntica a aquella que San Pío V habría de canonizar en su Bula.
Podemos aseverar, pues, que desde San Gregorio Magno se considera el texto, el orden y la disposición de la Misa como una tradición sagrada que nadie se atreve a tocar, salvo en detalles secundarios.
A partir del siglo XII, el rito Romano sufrió nuevamente influencias locales que constituyeron variantes, muy secundarias, de la fuente común romana: Lyon, Treves, Salisbury, etc.
A fines del siglo XII, el Papa Inocencio III (1198-1216) promulga un Ordo Missæ que corresponde al Misal utilizado en la capilla papal. Ahora bien, este Ordo es casi idéntico al que San Pío V restaurará en 1570.


En los siguientes videos se explica como se celebra















viernes, 4 de junio de 2010

Intenciones del Santo Padre para el Mes de junio
Intención General

Para que todas las instituciones nacionales y transnacionales se comprometan a garantizar el respeto de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Intención Misional

Para que las Iglesias en Asia, que constituyen ‘una pequeña grey’ entre poblaciones no cristianas, sepan comunicar el Evangelio y testimoniar con gozo su adhesión a Cristo.

jueves, 3 de junio de 2010

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Aunque sea jueves, es fiesta de precepto y por tanto obliga -gravemente- la asistencia al Santo Sacrificio de la Misa para cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios. Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Es decir, Cristo está realmente presente en la hostia y el caliz, luego de la consagración, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Esta verdad es dogma de fe para todo católico.
Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

Origen de la fiesta:

Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta.
Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258.
El Concilio de Trento
El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio. Recordemos que durante la Misa se renueva el santo Sacrificio del Calvario de manera incruenta.





● La Eucaristía es un Sacrificio y un Sacramento.

El sacrificio, en general, es la ofrenda exterior de una cosa sensible con el fin de reconocer de una manera particular al soberano dominio de Dios.

El sacrificio existió desde el principio del mundo, y su uso fue universal. Se lo encuentra en todos los pueblos y con algunos caracteres uniformes.

La práctica de los sacrificios sangrientos no pudo ser conocida sino por una revelación positiva: el hombre nunca habría podido encontrarlo por sí mismo.

Los sacrificios de la Antigua Ley sólo eran agradables a Dios porque eran figuras del Sacrificio de su Hijo, el Sacrificio de la Cruz.



● Se encuentran en el Sacrificio de la Cruz todas las condiciones del sacrificio propiamente dicho:

– la ofrenda exterior de una cosa sensible,

– la ofrenda hecha solamente a Dios,

– el ministro legítimo,

– la destrucción de la cosa ofrecida,

– y el final principal del sacrificio, que es el reconocimiento del soberano dominio de Dios.



El Sacrificio de la Cruz es el único verdadero sacrificio, porque es el único que rinde a Dios un digno honor a su Majestad Soberana.



● El Sacrificio de la Cruz debía continuarse también sobre la tierra.

Es necesario, en efecto, al hombre un sacrificio exterior y sensible; esta es la razón por la cual Jesucristo dejó a su Iglesia el Santo Sacrificio de la Misa, que perpetúa el Sacrificio sangriento de la Cruz.



● El Sacrificio de la Misa es el Sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, ofrecido a Dios bajo las especies del pan y del vino.

La esencia del Sacrificio de la Misa consiste en la doble Consagración, ya que es en ella que Jesucristo padece sacramentalmente el sufrimiento que se requiere para el sacrificio. No obstante, el ofertorio y la comunión del sacerdote son partes integrales del sacrificio.



● El Sacrificio Eucarístico es esencialmente el mismo que el de la Cruz; sólo difiere en la manera en que se ofrece.

Hay entre los dos Sacrificios estas tres diferencias:

1): sobre la Cruz, la muerte de Jesucristo fue real; en la Misa, su estado de muerte sólo es aparente, sacramental por la doble Consagración de las especies de pan y vino;

2): sobre la Cruz, Jesucristo se ofreció inmediatamente; en la Misa, se ofrece por el ministerio del Sacerdote y de manera sacramental;

3): sobre la Cruz, Jesucristo mereció de una vez por todas y pagó también una vez para siempre toda la deuda de la humanidad caída; en la Misa, aplica sus satisfacciones y sus méritos.



● El Sacrificio de la Misa produce, en el grado supremo, todos los efectos figurados por los sacrificios de la Ley Antigua: es latréutico, eucarístico, propiciatorio e impetratorio, es decir, sacrificio de adoración, de acción de gracias, de propiciación y de súplica.

Estos cuatro efectos responden, del modo más perfecto a los fines mismos del sacrificio.

El Sacrificio de la Misa tiene un valor infinito, como el propio Sacrificio de la Cruz; no obstante, como sacrificio de propiciación y súplica, se ve limitado en su aplicación por las disposiciones personales del alma por quien se ofrece.

El Sacrificio de la Misa sólo se ofrece a Dios, porque es el acto de adoración por excelencia.

Se ofrece por los vivos y para los muertos.



● La asistencia a la Misa es una de las prácticas más ventajosa de la vida cristiana.

Se recomienda mantenerse atento y recogido; excitando en sí un gran arrepentimiento de sus pecados; proponiéndose una intención particular; ofreciéndose con Jesucristo y por Jesucristo; comulgar, al menos espiritualmente si no se puede hacerlo sacramentalmente.



● La Sagrada Eucaristía no es solamente un Sacrificio, es también un Sacramento, el Santísimo Sacramento del Altar.

La Eucaristía es el Sacramento que contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo bajo las especies sacramentales del pan y del vino.

En el Antiguo Testamento, la Sagrada Eucaristía fue figurada principalmente por el sacrificio de Melquisedec, por los sacrificios de la Antigua Ley, por el Maná y, sobre todo, por el Cordero Pascual.

En el Nuevo Testamento, el mismo Jesucristo nos dio dos figuras importantes de la Eucaristía: en el cambio del agua en vino en las bodas de Caná y en la multiplicación de los panes.

También la prometió en Cafarnaum, diciendo: Soy el pan vivo, que descendió del cielo…; el pan que daré, es mi carne para la vida del mundo.

El Jueves Santo, víspera de su Pasión, después de haber celebrado la Pascua con sus discípulos, Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía.

A punto de retirar su presencia visible, quiso permanecer bajo las Especies Sacramentales; quiso dejar un monumento perpetuo de su Pasión, porque sin la fe en su Pasión no hay salvación.



● Nuestro Señor Jesucristo eligió el pan y el vino para que fuesen la materia de la Sagrada Eucaristía con el fin de hacernos entender mejor que este Sacramento es el alimento de nuestra alma.

Cuando el sacerdote, en la Santa Misa, pronuncia sobre el pan y el vino las palabras de la Consagración, se realiza la Transustanciación, con la consecuente presencia verdadera, real y sustancial de Nuestro Señor.

La Transustanciación es el cambio de toda la sustancia del pan en el Cuerpo Sacratísimo de Jesucristo, y de toda la sustancia del vino en su Preciosísima Sangre.

Tras la Consagración, sólo quedan las especies o apariencias del pan y del vino.



● En virtud de las palabras de la Consagración y por una natural concomitancia, Jesucristo está presente bajo las especies del pan, y presente todo entero bajo las especies del vino.

Es de fe que, si se parten las santas especies en varias partes, cualquiera sea el número, Jesucristo está todo entero en cada parcelita de la Sagrada Hostia y todo entero en cada gotita de la Sangre Preciosísima.

Nuestro Señor Jesucristo está presente en la Sagrada Eucaristía mientras no se corrompan las santas especies.



● La divina Eucaristía es el Sacramento por excelencia, el Santísimo Sacramento del Altar. Es, en efecto, superior a los otros Sacramentos, no solamente respecto de la Materia, de la Forma, por la virtud santificadora y la duración y alcance de la misma, sino también y por sobre todo por contener al Autor mismo de la Gracia.



● Las perfecciones divinas se manifiestan en la Sagrada Eucaristía con un resplandor particular:

– la Bondad divina colma todos sus dones y gracias, porque el mismo Jesucristo se entrega en Ella completamente;

– la Sabiduría divina, porque Dios hizo de este Santísimo Sacramento el centro de todos los misterios, y porque Nuestro Señor, por esta maravillosa institución, encontró el medio de permanecer en el mundo al partir hacia el Cielo;

– la Omnipotencia divina, porque la Eucaristía es una acumulación de portentos.



● Ahora bien, ¿cuáles son las disposiciones para recibir la Santa Comunión? La Comunión pide dos clases de preparativos: las del alma y las del cuerpo.

Para el alma,
las disposiciones consisten:

– en el estado de gracia, es decir, en la exención actual de todo pecado mortal;

– en un gran deseo unirse a Jesucristo;

– deseo acompañado de los sentimientos de fe viva, de humildad profunda, de plena confianza y de caridad generosa.



Para el cuerpo, las disposiciones consisten:

– en el ayuno eucarístico, es decir, en la abstención de todo alimento sólido y de toda bebida alcohólica desde tres horas antes, y de bebidas no alcoholizadas desde una hora antes;

– además, prendas de vestir decentes y limpias;

– una postura conveniente, de rodillas, salo que la salud no lo permita;

– y un comportamiento modesto y recogido.



● La Sagrada Eucaristía produce dos clases de efectos: espirituales y corporales.

Para la vida del alma, los efectos pueden resumirse a tres principales:

– la nutrición espiritual del alma;

– el perdón de los pecados veniales;

– la fortaleza para preservar del pecado mortal;

– la unión inefable con Jesucristo.

– es un gaje precioso de la vida eterna.



Los efectos corporales de la Eucaristía son:

– el debilitamiento de la concupiscencia;

– y también la prenda de la gloria futura para el cuerpo.



● ¿Cuáles son nuestros deberes para con la Eucaristía? Para saldar nuestras deudas con Jesús en la divina Eucaristía, debemos:

1° esforzarnos por vivir cada vez más de la vida de Jesucristo, es decir, tener un gran horror del pecado, cumplir sobrenaturalmente los deberes de nuestro estado, animarse de un celo ardiente por la salvación de las almas;

2° dar pruebas a Jesucristo de una piadosa devoción, por la Comunión frecuente, por las visitas al Santísimo Sacramento, por la asistencia regular al Santo Sacrificio de la Misa, por la Comunión espiritual y por el celo en propagar la devoción hacia la Santísima Eucaristía.



● Pidamos todas estas gracias a Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. En el Cenáculo y en la casa de San Juan, fue la primera adoradora de Jesús Sacramentado.

Pidamos a Ella nos enseñe adorar y amar el Santísimo Sacramento del Altar; que nos ayude a conservar preciosamente el Santo Sacrificio de la Misa en su digno Rito Sacrosanto, tal como la Iglesia nos lo transmitió.