miércoles, 2 de junio de 2010

Encuentro del martes 1º de junio de 2010

Los temas centrales del encuentro fueron los consejeros y la prudencia para las elecciones en nuestras vidas. Elegir implica escoger algo, y dejar de lado otras cosas, por lo tanto debemos utilizar sabiamente el poder de elección. El siguiente aporte puede ayudarnos a clarificar que implica una elección, y su importancia.

DISCERNIMIENTO CRISTIANO

ANTIGUO TESTAMENTO

Tobias 5
18«Busca el consejo de los prudentes y no desprecies ningún aviso saludable.
19Bendice al Señor Dios en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que llegen a buen fin todas tus sendas y proyectos. Pues no todas las gentes tienen consejo
Salmo 1
1 ¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los
  pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, 2 mas se complace en la ley de Yahveh,su ley susurra día y noche! 3 Es como un árbol plantadojunto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien. 4 ¡No así los impíos, no así!Que ellos son como paja que se lleva el viento.
Proverbios 12
15El necio tiene por recto su camino, pero el sabio escucha los consejos.
Proverbios 18
1 El que vive apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo.
Proverbios 19
20 Escucha el consejo, acoge la corrección,para llegar, por fin, a ser sabio.
21 Muchos proyectos en el corazón del hombre,pero sólo el plan de Yahveh se realiza.


SANTO TOMAS
 El consejo, ¿es una investigación?    
                                       
Pero en lo que hay que hacer se encuentra mucha incertidumbre, porque las acciones se refieren a cosas singulares y contingentes, que por su propia variabilidad son inciertas. Por otra parte, en lo dudoso e incierto la razón 
no emite juicio sin una investigación previa. Por consiguiente, es necesaria una investigación de la razón antes del juicio acerca de lo que hay que elegir,esta investigación se llama consejo.     


¿Trata de lo que nosotros hacemos?                                  
Ahora bien, hay que tener en cuenta que, en los contingentes particuares, para llegar a conocer algo cierto,es necesario considerar muchas condiciones y circunstancias que no son fáciles para considerarlas uno solo, sino que las
perciben con más certeza muchos, pues lo que uno advierte otros no. En cam-
bio, en lo universal y necesario, la reflexión es más absoluta y más simple,
hasta el punto de que uno solo puede valerse mejor para hacerlo. Por eso la
investigación del consejo se refiere propiamente a contingentes singulares. Aho-
ra bien, el conocimiento de la verdad en estas cosas no tiene algo grande, que sea apetecible por sí, como el conocimiento de lo universal y necesario, sino que seapetece en la medida que es útil para la operación, porque las acciones se refie
ren a contingentes singulares. Por consiguiente, hay que decir que el consejo se
refiere propiamente a lo que hacemos nosotros mismos.

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

547 El fiel laico debe actuar según las exigencias dictadas por la prudencia: es ésta la virtud que dispone para discernir en cada circunstancia el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo. Gracias a ella se aplican correctamente los principios morales a los casos particulares. La prudencia se articula en tres momentos:
clarifica la situación y la valora; inspira la decisión y da impulso a la acción. El primer momento se caracteriza por la reflexión y la consulta para estudiar la cuestión, pidiendo el consejo necesario; el segundo momento es el momento valorativo del análisis y del juicio de la realidad a la luz del proyecto de Dios; el tercer momento, el de la decisión, se basa en las
fases precedentes, que hacen posible el discernimiento entre las acciones que se deben llevar a cabo.
548 La prudencia capacita para tomar decisiones coherentes, con realismo y sentido de responsabilidad respecto a las consecuencias de las propias acciones. La visión, muy difundida, que identifica la prudencia con la astucia, el calculo utilitarista, la desconfianza, o incluso con la timidez y la indecisión, está muy lejos de la recta concepción de esta virtud, propia de la razón práctica, que ayuda a decidir con sensatez y valentía las acciones a realizar, convirtiéndose en medida de las demás virtudes. La prudencia ratifica el bien como deber y muestra el modo en el que la persona se determina a cumplirlo.1146 Es, en definitiva, una virtud que exige el ejercicio maduro del pensamiento y de la responsabilidad, con un conocimiento objetivo de la situación y una recta voluntad que guía la decisión.


NUEVO TESTAMENTO

LA CASA EDIFICADA SOBRE LA ROCA

Evangelio según Mateo, capítulo 7

21 No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.
22 Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor!, hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros.
23 Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí ustedes que hacen el mal!
24 Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca.
25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca.
26 Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena.
27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»



JESÚS, SU VIDA, SU PALABRA, Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA SON NUESTROS MEJORES CONSEJEROS.

Santo Tomás de Aquino: Armonía entre fe y razón, resalta el Papa Benedicto XVI

VATICANO, 02 Jun. 10 / 09:42 am (ACI)

En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles el Papa Benedicto XVI presentó sus reflexiones sobre Santo Tomás de Aquino, el gran pensador de la Iglesia en el medioevo que es ejemplo de la armonía que debe existir entre la fe y la razón.
El Pontífice recordó que a este santo se le conoce como el "Doctor Angélico" por "la sublimidad de su pensamiento y pureza de vida". Santo Tomás nació alrededor del año 1225 en el seno de una familia noble, en Roccasecca (Italia), cerca de la Abadía de Montecasino. Siendo muy joven fue enviado a la Universidad de Nápoles, donde se interesó por primera vez por el pensamiento de Aristóteles y sintió la llamada a la vida religiosa.
En 1245 va a París para estudiar Teología bajo la guía de San Alberto Magno, que estima tanto a su alumno que le pide que lo acompañe a Colonia (Alemania) para la fundación de un centro teológico.
"Tomás de Aquino, en la escuela de Alberto Magno, llevó a cabo una operación de importancia capital para la historia de la filosofía y de la teología, así como de la historia y de la cultura: estudió a fondo Aristóteles y sus intérpretes" y "comentó gran parte de las obras aristotélicas, distinguiendo lo que era válido de lo dudoso o rechazable, mostrando la consonancia con los datos de la Revelación cristiana y sirviéndose con amplitud y agudeza del pensamiento aristotélico en la exposición de los escritos teológicos que compuso. En definitiva, Tomás de Aquino demostró que entre fe cristiana y razón hay una armonía natural".
Sus grandes dotes intelectuales le llevaron de nuevo a París para enseñar teología. Comienza entonces su ingente producción literaria: comentarios a las Sagradas Escrituras, a las obras de Aristóteles y su obra cumbre: la Summa Teológica.
"En la redacción de sus obras le ayudaban algunos secretarios, entre ellos Reginaldo de Piperno, a quien lo ligó una amistad fraternal y sincera, caracterizada por una gran confianza y confidencia. Esta es una característica de los santos cultivan la amistad porque es una de las manifestaciones más nobles del corazón humano y tiene en sí algo divino".
En 1259 Tomás de Aquino participa en el Capítulo General de los Dominicos en Valenciennes (Francia) para redactar el programa de la Orden. A su regreso a Italia el Papa Urbano IV le encargará la composición de textos litúrgicos para la fiesta del Corpus Christi.
Seguidamente Benedicto XVI subrayó cómo "Santo Tomás tenía un alma profundamente eucarística. Los bellísimos himnos que la liturgia de la Iglesia canta para celebrar el misterio de la presencia real del Cuerpo y la Sangre del Señor en la Eucaristía se deben a su fe y a su sabiduría teológica".
En París, donde volvió en 1269, una gran multitud de estudiantes seguía sus cursos, pero el "Doctor Angélico" se dedicaba además a la predicación al pueblo que lo escuchaba con atención. "Es un gran don que los teólogos sepan hablar con sencillez y fervor a los fieles. El ministerio de la predicación, por otra parte, ayuda a los expertos de teología a un sano realismo pastoral y enriquece de estímulos su investigación", indicó el Papa.
En los últimos meses de vida, Santo Tomás, que murió en 1274 en la abadía de Fossanova (Italia) cuando se dirigía a Lión para participar en un concilio ecuménico, confesó a su amigo Reginaldo de Piperno que, debido a una revelación sobrenatural, consideraba su obra como "un montón de paja" y no escribiría más.
"Es un episodio misterioso que nos ayuda a comprender no solamente la humildad personal de Tomás, sino también el hecho de que todo lo que conseguimos pensar y decir sobre la fe, por muy elevado y puro que sea, es superado infinitamente por la grandeza y la belleza de Dios, que se nos revelará en su plenitud en el Paraíso", concluyó el Santo Padre.
En su saludo en español, el Papa Benedicto XVI se dirigió de manera particular a "las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires y a los peregrinos venidos para la Beatificación de María Pierina de Micheli, así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. A todos os invito a participar con profunda piedad y veneración en la próxima Solemnidad del Corpus Christi, para experimentar así constantemente en nosotros los frutos de la Redención. Muchas gracias".
El Santo Padre volvió a pedir a todos los fieles, en italiano, que lo acompañen con sus oraciones para su próximo viaje a Chipre este fin de semana, del 4 al 6 de junio.

lunes, 31 de mayo de 2010

Santa María Reina del Universo

Santoral Católico 31 de mayo

Devoción Católica
Fiesta de María Reina del Universo
 Reina de todos y más gloriosa que
todos los reyes de la tierra”
(San Germán de Constantinopla)


María es la Reina del cielo y de la tierra, por gracia, como Cristo es su Rey por naturaleza y por conquista. El reino de la Virgen María está principalmente en el interior del hombre, es decir, en su alma, de modo que podemos llamarla con los Santos: Reina de los corazones.
35. María ha colaborado con el Espíritu Santo a la obra de los siglos, es decir, la Encarnación del Verbo. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el fin del mundo, están reservadas a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar en unión del Espíritu Santo, las cosas singulares y extraordinarias.
37. De lo que acabo de decir se sigue evidentemente: En primer lugar, que María ha recibido de Dios un gran dominio sobre las almas de los elegidos. Efectivamente, no podía fijar en ellos su morada, como el Padre le ha ordenado, ni formarlos, alimentarlos, darlos a luz para la eternidad como madre suya, poseerlos como propiedad personal, formarlos en Jesucristo y a Jesucristo en ello, echar en sus corazones las raíces de sus virtudes y ser la compañera indisoluble del Espíritu Santo para todas las obras de la gracia… No puede, repito, realizar todo esto, si no tiene derecho ni dominio sobre sus almas por gracia singular del Altísimo, que, habiéndole dado poder sobre su Hijo único y natural, se lo ha comunicado también sobre sus hijos adoptivos, no sólo en cuanto al cuerpo lo que sería poca cosa sino también en cuanto al alma.
38. María es la Reina del cielo y de la tierra, por gracia, como Cristo es su Rey por naturaleza y por conquista. Ahora bien, así como el reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón o interior del hombre, según estas palabras: “El reino de Dios está en medio de ustedes”, del mismo modo, el reino de la Virgen María está principalmente en el interior del hombre, es decir, en su alma. Ella es glorificada sobre todo en las almas juntamente con su Hijo más que en todas las criaturas visibles, de modo que podemos llamarla con los Santos: Reina de los corazones.
San Luis María Grigon de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción

Benedicto XVI: «En la señal de la cruz está contenido el anuncio que genera la fe»


Benedicto XVI: «En la señal de la cruz está contenido el anuncio que genera la fe»

 

El Santo Padre, ante los miles de fieles que ayer por mañana se congregaron en la Plaza de San Pedro para el rezo mariano del Ángelus, advirtió que con el regreso a la liturgia ordinaria después de Pentecostés, los cristianos no debemos disminuir nuestro empeño, sino más bien, estamos llamados a estar abiertos cotidianamente a la acción de la gracia, para progresar en el amor hacia Dios y hacia el prójimo. Además el Papa pidió a los fieles que oren por el éxito de su próximo viaje a Chipre.

(RV/InfoCatólica) Recordando que ayer se celebraba el domingo de la Santísima Trinidad, Benedicto XVI explicó que de alguna manera recapitulamos la revelación de Dios en los misterios pascuales: la muerte y resurrección de Cristo, su ascensión a la derecha del Padre y la efusión del Espíritu Santo. En este contexto, el Pontífice reconoció que la mente y el lenguaje humanos no son lo suficientemente adecuados para explicar la relación que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sin embargo, los Padres de la Iglesia han tratado de ilustrar este misterio de Dios, Uno y Trino, viviéndolo en la propia existencia con profunda fe.
"La Trinidad divina, de hecho, establece su morada en nosotros el día del Bautismo: `Yo te bautizo –dice el ministro– en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo´. El nombre de Dios, en el cual hemos sido bautizados, nosotros los recordamos cada vez que trazamos sobre nosotros la señal de la Cruz".
Al respecto, el Papa recordó que a propósito de la señal de la cruz, el teólogo Romano Guardini explicaba que "la hacemos antes de la oración para que nos ponga en orden espiritualmente, concentremos en Dios pensamientos, corazón y voluntad, y después de la oración, permanezca en nosotros aquello que Dios nos ha donado".
"En la señal de la cruz y en el nombre de Dios viviente", explicó el Santo Padre, "está contenido el anuncio que genera la fe e inspira la oración. Y, como en el Evangelio Jesús promete a los Apóstoles que cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad, así ocurre en la liturgia dominical, cuando los sacerdotes ofrecen, semana tras semana, el pan de la palabra y de la Eucaristía".
Benedicto XVI concluyó su alocución antes del Ángelus citando la oración de San Hilario Poitiers. "Conserva incontaminada esta fe recta que está en mi y, hasta mi último respiro, dame igualmente esta voz de mi conciencia para que yo permanezca siempre fiel a aquello que he profesado en mi regeneración, cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo".

¿Iglesia pecadora? Una leyenda que desmentir por completo

¿Iglesia pecadora? Una leyenda que desmentir por completo

La fórmula está cada vez más de moda, pero es ajena a la tradición cristiana. San Ambrosio llamó a la Iglesia "meretriz" precisamente para exaltar su santidad. Más fuerte que los pecados de sus hijos

por Sandro Magister










ROMA, 26 de abril de 2010 – Al referirse al encuentro entre Benedicto XVI con los cardenales en el quinto aniversario de su elección, "L'Osservatore Romano" ha escrito que "el pontífice ha hecho referencia a los pecados de la Iglesia, recordando que ella, herida y pecadora, experimenta más el consuelo de Dios".

Pero es dudoso que Benedicto XVI se haya expresado de esa manera. La fórmula "Iglesia pecadora" nunca ha sido suya. Y siempre la ha considerado equivocada.

Por citar sólo un ejemplo entre tantos, en la homilía de la Epifanía del 2008 definió la Iglesia de un modo totalmente distinto: "santa y compuesta por pecadores".

Y si examinamos bien encontramos que siempre la ha definido de ese modo. Al termino de los ejercicios de Cuaresma del 2007, Benedicto XVI agradeció al predicador – que ese año fue el cardenal Giacomo Biffi –  "por habernos ayudado a amar más a la Iglesia, la 'immaculata ex maculatis', como usted nos ha enseñado con san Ambrosio".

Efectivamente, la expresión "immaculata ex maculatis" está en un pasaje del comentario de san Ambrosio al Evangelio de Lucas. La expresión significa que la Iglesia es santa y sin mancha, aún cuando acoge en ella a hombres manchados de pecado.

El cardenal Biffi, estudioso de san Ambrosio – el gran obispo de Milán del siglo IV que fue también el que bautizó a san Agustín – , publicó en 1996 un ensayo dedicado precisamente a este tema, que contenía en el título una expresión más osada aún, aplicada a la Iglesia: "Casta meretrix", meretriz casta.

Esta última fórmula es desde hace décadas un lugar común del catolicismo progresista. Para decir que la Iglesia es santa "pero también pecadora" y debe siempre pedir perdón por los "propios" pecados.

Para darle valor a la fórmula, se suele atribuir a los Padres de la Iglesia en bloque. Por ejemplo, Hans Küng en su ensayo "La Iglesia" de 1969 – es decir, en lo que es quizá su último libro de verdadera teología – escribió que la Iglesia "es una 'casta meretrix' como se le ha llamado frecuentemente desde la época patrística".

¿Frecuentemente? Por lo que se sabe, en todas las obras de los Padres, la fórmula aparece una sola vez: en el comentario de san Ambrosio al Evangelio de Lucas. Ningún otro Padre latino o griego la ha usado jamás, ni antes ni después.

Lo que ha favorecido la fortuna reciente de la fórmula ha sido quizá un ensayo de eclesiología de 1948 del teólogo Hans Urs von Balthasar, titulado precisamente "Casta meretrix". En el cual de hecho no se hace la aplicación directa a la Iglesia de la naturaleza de "pecadora".

¿Pero en qué sentido san Ambrosio habló de la Iglesia como de una "casta meretrix"?

Simplemente, san Ambrosio quiso aplicar a la Iglesia la simbología de Rajab, la prostituta de Jericó que, en el libro de Josué, hospedó y salvó en su propia casa a unos israelitas fugitivos (arriba, Rahab en una incisión de Maarten de Vos de finales del siglo XVI).

Ya antes de Ambrosio Rajab había sido vista como "prototipo" de la Iglesia. Así en el Nuevo Testamento, y luego en Clemente Romano, Justino, Ireneo, Orígenes, Cipriano. La fórmula "fuera de la Iglesia no hay salvación", nació precisamente del símbolo de la casa salvadora de Rajab.

Aquí el pasaje en el que san Ambrosio aplicó a la Iglesia la expresión "casta meretrix":

"Rajab – que en el tipo era una meretriz pero en el misterio es la Iglesia – indicó en su sangre el signo futuro de la salvación universal en medio al asedio del mundo. Ella no rechaza la unión con los numerosos fugitivos, tanto más casta cuanto más estrechamente unida al mayor número de ellos; ella que es virgen inmaculada, sin pliegue, incontaminada en el pudor, amante pública, meretriz casta, viuda estéril, virgen fecunda… Meretriz casta, porque muchos amantes la frecuentan por lo atractivo del amor, pero sin la contaminación de la culpa" (In Lucam III, 23).

El paso es muy denso y ameritaría un análisis de cerca actualizado. Pero para limitarnos a la expresión "casta meretrix", he aquí como el cardenal Biffi la explica:

"La expresión 'casta meretrix' lejos de aludir a algo pecaminoso y reprobable, quiere indicar – no sólo en el adjetivo sino también en el sustantivo – la santidad de la Iglesia. Santidad que consiste tanto en la adhesión sin titubeos y sin incoherencias a Cristo su esposo ('casta') como en la voluntad de la Iglesia de alcanzar a todos para llevar a todos a la salvación ('meretrix').

Que luego a los ojos del mundo la Iglesia pueda aparecer ella misma manchada de pecados y golpeada por el público desprecio, es una suerte que remite a la de su fundador Jesús, que también fue considerado un pecador por las potencias terrenas de su tiempo.

Y es lo que dice también san Ambrosio en otro pasaje de su comentario al Evangelio de Lucas: "La Iglesia justamente toma figura de la pecadora, porque también Cristo asumió el aspecto de pecador" (in Lucam VI, 21).

Pero precisamente porque es santa – de la santidad indefectible que le viene de Cristo – la Iglesia puede acoger en ella a los pecadores y sufrir con ellos por los males que padecen y curarlos.

En días calamitosos como los actuales, llenos de acusaciones que quieren invadir precisamente la santidad de la Iglesia, esta es una verdad que no se debe olvidar.

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FUENTE: http://chiesa.espresso.repubblica.it

Eunucos por el Reino de los Cielos

Eunucos por el Reino de los Cielos. La disputa sobre el celibato

Al igual que otros obispos, el cardenal Schönborn propone "repensar" esta obligación para el clero católico. Benedicto XVI, por el contrario, la quiere reforzar. Lo apoya toda la historia de la Iglesia, desde la época de los apóstoles

por Sandro Magister


ROMA, 28 de mayo de 2010 – Benedicto XVI se apresta a concluir el Año Sacerdotal, convocado por él para volver a darles vigor espiritual a los sacerdotes católicos, en una época difícil para toda la Iglesia.

Pero entre tanto, un cardenal famoso y entre los más próximos al Papa, el arzobispo de Viena Christoph Schönborn, sigue con la idea fija de "repensar" la disciplina del celibato del clero latino.

Schönborn es una persona de buena cultura, ex alumno de Joseph Ratzinger cuando éste era profesor de teología. En los años ´80 colaboró en la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica. Pero como hombre de gobierno, desde que está a la cabeza de una Iglesia disgregada como la austriaca, se muestra atento a las presiones de la opinión pública.

A mediados del mes de mayo, apenas un obispo connacional suyo, Paul Iby, de Eisenstadt, dijo que "los sacerdotes deberían ser libres para elegir casarse o no" y que "la Santa Sede es demasiado tímida respecto a tal cuestión", inmediatamente el cardenal Schönborn afirmó: "Las preocupaciones expresas del obispo Iby son las preocupaciones de todos nosotros, aunque las propuestas para solucionar los problemas son diferentes".

Ésta ha sido sólo la última de una serie incesante de manifestaciones análogas, de cardenales y obispos de todo el mundo, para no hablar de exponentes del clero y del laicado. La "superación" de la disciplina del celibato es desde hace tiempo el bajo continuo de la música de los innovadores.

De esta música, lo que se escucha y entiende ordinariamente son un par de cosas.

La primera es que el celibato del clero es una regla impuesta en siglos recientes sólo al clero.

La segunda es que a los sacerdotes católicos se les debería permitir casarse "como en la Iglesia primitiva".

Lamentablemente, estas dos cosas entran en conflicto con la historia y con la teología.

*

En la raíz del equívoco hay también una mala comprensión del concepto del celibato del clero.

En todo el primer milenio y también después, el celibato del clero era entendido en la Iglesia precisamente como "continencia", es decir, como renuncia completa, luego de la ordenación, a la vida matrimonial, también para quien hubiese estado anteriormente casado.

Efectivamente, la ordenación de hombres casados era una práctica común, documentada también por el Nuevo Testamento. Pero se lee en los Evangelios que Pedro, luego de la llamada del Señor como apóstol, "dejó todo". Y Jesús dijo que por el Reino de Dios también hay que dejar "esposa o hijos".

Mientras en el Antiguo Testamento la obligación de la pureza sexual regía solamente en los períodos de su servicio en el Templo, en el Nuevo Testamento el seguimiento de Jesús en el sacerdocio es total y abarca siempre a toda la persona.

Que desde el comienzo de la Iglesia sacerdotes y obispos fueron obligados a abstenerse de la vida matrimonial lo confirman las primeras reglas escritas sobre la materia.

Estas reglas aparecieron a partir del siglo IV, luego del fin de las persecuciones. Con el aumento impetuoso del número de fieles aumentaron también las ordenaciones, y con ellas las infracciones a la continencia.

Concilios y Papas intervinieron reiteradamente contra estas infracciones, para reafirmar la disciplina que ellos mismos definieron como "tradicional". Esto hizo el Concilio de Elvira, en la primera década del siglo IV, al sancionar la carencia de continencia con la exclusión del clero; también otros Concilios de un siglo después; los papas Siricio e Inocencio I; y luego también otros Papas y Padres de la Iglesia, desde León Magno hasta Gregorio Magno, desde Ambrosio de Milán, hasta Agustín de Hipona y Jerónimo.

Durante muchos siglos la Iglesia de Occidente siguió ordenando hombres casados, pero exigiendo siempre la renuncia a la vida matrimonial y el alejamiento de la esposa, previo el consentimiento de ésta. Las infracciones eran castigadas, pero eran muy frecuentes y estaban muy difundidas. También para hacer frente a esto, la Iglesia comenzó a elegir preferentemente a sus sacerdotes entre los hombres célibes.

En Oriente, por el contrario, desde fines del siglo VII en adelante la Iglesia afirmó la obligación absoluta de la continencia sólo en lo que se refiere a los obispos, elegidos cada vez más a menudo entre los monjes más que entre los hombres casados. Aceptó que en el bajo clero los casados siguieran llevando su vida matrimonial, con la obligación de la continencia solamente "en los días de servicio en el altar y de celebraciones de los sagrados misterios". Así lo estableció el segundo Concilio de Trullo en el año 691, un Concilio nunca reconocido como ecuménico por la Iglesia de Occidente.

Desde entonces hasta hoy ésta es la disciplina vigente en Oriente, así como en las Iglesias de rito oriental que han vuelto a la comunión con la Iglesia de Roma, luego del cisma del año 1054: continencia absoluta para los obispos y vida matrimonial permitida al bajo clero. Quedó en pie que el matrimonio debe preceder siempre a la ordenación sagrada, jamás debe ser posterior a ésta.

La tolerancia adoptada por las Iglesias de Oriente para la vida matrimonial del bajo clero fue alentada – según los historiadores – por el particular ordenamiento de estas Iglesias, constituidas en patriarcados y, en consecuencia, más inclinadas a decisiones autónomas en el plano disciplinar, con un rol preeminente desarrollado por la autoridad política.

Por el contrario, en Occidente, frente a la gran crisis política y religiosa de los siglos XI y XII la Iglesia reaccionó – con la reforma denominada gregoriana, por el nombre del Papa Gregorio VII – justamente combatiendo con fuerza los dos males que se propagaban entre el clero: la simonía, es decir la compraventa de los oficios eclesiásticos, y el concubinato.

La reforma gregoriana reafirmó en forma plena la disciplina de la continencia. Las ordenaciones de hombres célibes fueron preferidas cada vez más a la de los hombres casados. En cuanto al matrimonio celebrado luego de la ordenación – prohibido desde siempre tanto en Oriente como en Occidente – el Concilio Lateranense II del año 1139 no sólo lo definió como ilícito, sino como inválido.

También las sucesivas crisis de la Iglesia de Occidente han puesto en primer plano la cuestión del celibato del clero. Una de las primeras acciones de la Reforma protestante fue justamente la abolición del celibato. En el Concilio de Trento algunos impulsaron la dispensa de la obligación del celibato también para los sacerdotes católicos, pero la decisión final fue la de mantener integralmente en vigor la disciplina tradicional.

No sólo eso. El Concilio de Trento obligó a todas las diócesis a instituir seminarios para la formación del clero. La consecuencia fue que las ordenaciones de hombres casados disminuyeron drásticamente, hasta desaparecer. Desde hace cuatro siglos, en la Iglesia Católica los sacerdotes y obispos en su casi totalidad son célibes, con la sola excepción del bajo clero de las Iglesias de rito oriental unidas a Roma y de los ex pastores protestantes con familia que han sido ordenados sacerdotes, provenientes en su gran mayoría de la Comunión anglicana.

A partir de la percepción que los sacerdotes católicos son todos célibes se ha generalizado la idea que el celibato del clero consiste en la prohibición de casarse. En consecuencia, la "superación" del celibato consistiría tanto en ordenar hombres casados, permitiéndoles continuar viviendo su vida matrimonial, como también en permitir que los sacerdotes célibes se casen.

Luego del Concilio Vaticano II ambos reclamos han sido promovidos repetidamente en la Iglesia Católica, inclusive por obispos y cardenales.

Pero tanto uno como otro reclamo están en evidente contraste con toda la tradición de esta misma Iglesia, a partir de la edad apostólica, más allá – en lo que se refiere al segundo reclamo – de la tradición de las Iglesias de Oriente y, en consecuencia, del camino ecuménico.

Que además una "superación" del celibato sea la opción más apropiada para la Iglesia Católica actual es seguramente una idea para nada compartida por el Papa reinante.

Según lo que Benedicto XVI dice y hace, su voluntad es contraria a esos reclamos: no quiere superar sino confirmar el celibato sacerdotal, como seguimiento radical de Jesús para servir a todos, mucho más en un momento crucial de la civilización como el actual.

Precisamente a esto apunta el Año Sacerdotal al que ha convocado, con el santo Cura de Ars como modelo: un pobre cura rural que vivió el celibato como dedicación total a la salvación de las almas, una vida totalmente consumada en el altar y en el confesionario.

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La literatura científica sobre el tema es vasta. Entre otras cosas, se ha comprobado definitivamente que es históricamente falso lo que se dice sobre el Concilio de Nicea del año 325, en el que un obispo de nombre Pafnucio sostuvo e hizo aprobar la libertad para las Iglesias particulares de permitir o no la vida matrimonial a los sacerdotes. De la misma manera se ha comprobado la manumisión por obra del segundo Concilio de Trullo del año 691 de los cánones de los concilios africanos de los siglos IV e V, citados para apoyar la vida matrimonial para los sacerdotes: manumisión ya demostrada en el siglo XVI por el más que culto cardenal Cesare Baronio.

Pero de esta literatura científica no hay casi rastros en el debate corriente y ni siquiera en las afirmaciones de los obispos y cardenales favorables a la "superación" del celibato.

Hay una excelente síntesis histórica y teológica de la cuestión en un pequeño libro del año 1993, escrito por el cardenal austríaco Alfons Maria Stickler, fallecido en Roma en el año 2007 a la edad de 97 años, en esa época prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

La traducción italiana del libro, editada por la Libreria Editrice Vaticana, estjom agotada desde hace años. Está disponible comercialmente la versión inglesa:

Alfons Maria Stickler, "The Case for Clerical Celibacy. Its Historical Development and Theological Foundations", Ignatius Press, San Francisco, 1995.



FUENTES: ACI Prensa
                   http://chiesa.espresso.repubblica.it

domingo, 30 de mayo de 2010

Peregrinación Rosario-San Lorenzo

Unos 12 mil fieles en la peregrinación Rosario-San Lorenzo

Doce mil personas participaron hoy de la 33 Peregrinación Rosario-San Lorenzo, que fue organizada bajo el lema “María guía nuestros pasos y transforma nuestras vidas” por la Comisión Arquidiocesana Pastoral de Juventud del Arzobispado rosarino.
La caminata, según fuentes del obispado, se inició a las 7.30 desde la iglesia Catedral de Rosario y fue encabezada por la imagen de la Vírgen del Rosario.
El día se presentó frío pero soleado, con una temperatura que no superó los 14 grados.
A los miles de fieles que partieron desde Rosario se sumaron pobladores de las localidades de Granadero Baigorría, Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán, que los aguardaron a la vera de la ruta nacional 11.
Cerca de las 15.30 los peregrinos llegaron hasta las proximidades del Campo de la Gloria, donde fueron desviados hasta la parroquia de Santa Rosa de Viterbo.
El arzobispo José Luis Mollaghan ofició la misa en el gimnasio cubierto de la escuela parroquial, debido a que el terreno del histórico Campo estaba humedecido por la lluvia caída en las últimas horas. En su homilía, Mollaghan pidió “volver a los valores de la vida, la educación y de la solidaridad”.
Por su parte, los fieles reclamaron por el respeto a la vida, la dignidad de todas las personas, el orden social de nuestro país, el aumento de las vocaciones al sacerdocio, la paz en el mundo y, especialmente, que se terminen todos los hechos de violencia en la Argentina.
Durante la camineta, los asistentes fueron acompañados por veteranos de la Guerra de Malvinas, personal de la Guardia Urbana Municipal de Rosario y colaboradores.

Fuente: La Capital